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Editorial
Domingo 24 de marzo de 2013 - 12:00 AM

Floridablanca acéfala

La población todavía afronta un gobierno en el que el abandono total y la desidia permanente parecen ser su lema característico. Su política oficial o en resumidas cuentas, la firma de la administración del alcalde Néstor Díaz.

Publicado por: REDACCION EDITORIAL

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Sin lugar a dudas Floridablanca, el segundo municipio del área metropolitana y uno de los más importantes del departamento de Santander, es el más maltratado de esta región.

Luego de dos administraciones que literalmente masacraron sus finanzas públicas y aniquilaron cualquier asomo de orden, decencia o eficacia en la ejecución de las labores que debe cumplir una alcaldía en cualquier lugar del mundo, en el presente la población todavía afronta un gobierno en el que el abandono total y la desidia permanente parecen ser su lema característico. Su política oficial o en resumidas cuentas, la firma de la administración del alcalde Néstor Díaz.

Alcalde que para terminar de empeorar las cosas y tal como se dio a conocer esta semana, también deberá dejar su cargo antes de tiempo.

Sí. Como si la triste historia reciente de la ciudad no fuera suficiente, ya que incluye a dos exalcaldes en serios problemas con la justicia, lo cual de por sí obligaría a que luego de esos dos cuatrienios desastrosos el burgomaestre actual hubiera corregido el rumbo, se puede decir que no solo no lo hizo, sino que tampoco terminará su periodo, al igual que sus antecesores, aunque por motivos diferentes.

De su paso por la alcaldía sólo se puede decir que ha conducido al municipio pero a mayor velocidad por los caminos de la indolencia y los desvíos del desamparo.

Es así como hoy el deterioro en todos los frentes está a la orden del día. Desde la plaza principal totalmente descompuesta, sucia e invadida de ventas ilegales, hasta el estado de las calles no solo en las zonas que supuestamente son de mostrar como Cañaveral, sino en la jurisdicción entera, Floridablanca cae cada vez más hondo en el abismo de la desesperación y el pozo de la desesperanza.

Y cae, porque además de los ejemplos expuestos en el párrafo anterior, que son apenas parte del diagnóstico de todos los aspectos que van mal en el municipio,  sus residentes no encuentran en el sector público interlocución alguna.

Es que verdaderamente llama la atención, que a pesar del descontento ciudadano que situó al alcalde Díaz en el último lugar en la más reciente encuesta del programa Bucaramanga Cómo Vamos, encargado de medir el desempeño de los cuatro alcaldes del área, jamás hubo reacción alguna en el plano de las ejecuciones y menos aún, explicaciones mínimas por parte de la alcaldía para la opinión pública.

En síntesis, la localidad es presa desde hace por lo menos diez años del desgreño general y el desgobierno absoluto y ahora, luego del fallo del Consejo de Estado que obliga al alcalde actual a dar un paso al costado, no existe siquiera una cabeza que por lo menos se inmute por las más que justificadas quejas de la ciudadanía.

Ciudadanía que de paso vale la pena recordar, paga una de las tasas impositivas más altas del país.

Publicado por: REDACCION EDITORIAL

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