Martes 2 de Septiembre de 2014
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Editorial
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Lunes 01 de Abril de 2013 - 12:01 AM

Transporte pirata, delicado problema social

En todas las ciudades colombianas, en general, y en Bucaramanga y los municipios que conforman su área metropolitana, en particular, se ha asentado con mucha fuerza el transporte público irregular de personas en autos particulares y motocicletas que han sido dedicados a tal actividad.

Las razones de ello son varias. El transporte público colectivo que presta Metrolínea no ha podido superar problemas tales como la irregularidad con que pasan los buses alimentadores por los barrios;  la inseguridad que hay en los buses de servicio urbano de pasajeros; lo distanciados que están, unos de otros, los paraderos; el no cubrir aún tal servicio a todas las zonas de la ciudad, etc.

A los anteriores argumentos de los usuarios del transporte público irregular de pasajeros, se suma el que en Bucaramanga y los municipios de su área metropolitana hay un muy alto número de personas que labora en el mundo de la economía informal, y convertirse en conductor de transporte público irregular es fácil.

Las razones por las que muchos se vuelven transportadores informales son, entre otras, la cuota diaria que un taxista legal asalariado debe pagar al propietario del vehículo que conduce es tan alta, que le impide hasta mal vivir;  las empresas de taxis venden los llamados “cupos” a precios muy altos; si se adquiere un taxi a crédito, las cuotas que se deben pagar mensualmente son demasiado costosas.

La otra cara de la moneda muestra que la economía informal cada día gana más espacio en nuestro medio, arrojándonos a escenarios inenarrables y generando caos en la ciudad.

Y algo más: la agresividad social de los conductores de transporte público irregular es palpitante. Violan a su antojo, reiterativamente, numerosas reglas de tránsito y cada vez que protestan colectivamente exhiben una capacidad de violencia sin par, que pone en jaque a la Policía y a las autoridades municipales.

Ello sin olvidar que si un pasajero de taxi irregular o mototaxi sufre lesiones en un accidente de tránsito, no está cubierto por seguro alguno que garantice su atención hospitalaria.

Ante tan preocupante cuadro, las autoridades municipales han optado por hacer cual los avestruces: hundir la cabeza en la arena, simular que nada pasa cuando cosas muy graves suceden en derredor suyo, como que la irregularidad mutó en delicado problema y hecho social. En tanto, observadores del acaecer citadino se preguntan: ¿qué hacer?

Publicada por
REDACCION EDITORIAL
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