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Editorial
Lunes 22 de abril de 2013 - 12:00 AM

Indisciplina ciudadana

En Bucaramanga, por falta de civismo, pereza y aún por actitud roñosa, hizo carrera el “parquear donde se me antoje”. Tal comportamiento parió una ciudad atestada de automotores mal parqueados.

Publicado por: REDACCION EDITORIAL

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Los bumangueses reclamamos que la autoridad imponga orden en las vías, rescate los espacios públicos del desordenado comercio informal, redima los parques del abandono en que se encuentran, entre otras exigencias cívicas. Todas son expresiones del agotamiento que siente la comunidad al ver que su ciudad, al crecer, se volvió desordenada y desaseada y la autoridad se volvió laxa, enredada en los tejemanejes de la politiquería y no pocos actos de corrupción.

Más buen número de cosas, a nivel de autoridades municipales, lentamente ha ido cambiando y ello ha hecho que resalte un inmenso lunar, una gran mancha negra en la conducta ciudadana: mucho de lo que criticamos es consecuencia de la falta de civismo y disciplina colectiva de quienes habitamos en Bucaramanga.

Para corroborar tal aseveración basta percatarse de que el desorden vehicular es consecuencia tanto de la falta de rigidez de las autoridades de Tránsito, como de la indisciplina de los conductores de motocicletas, taxis, buses urbanos y autos particulares; que el desaseo que hay es producto de la falta de valores cívicos de los habitantes de la ciudad y que la invasión de espacios públicos, aceras y lugares donde está prohibido parquear por automotores privados, es obra de los conductores de estos.

En Bucaramanga, por falta de civismo, pereza y aún por actitud roñosa, hizo carrera el “parquear donde se me antoje”. Tal comportamiento parió una ciudad atestada de automotores mal parqueados.

Esa situación no puede seguir. Cada día hay más inmuebles dedicados a parqueaderos, pero cuadra tras cuadra, la ciudad está invadida de automotores invadiendo espacios públicos.

El asunto es de tal dimensión que llegó el momento en que debe exigirse una drástica política municipal de sanciones tales como multas, inmovilización de vehículos, retornar a la imposición de los ‘cepos’ y que el municipio cobre por estacionar en las vías públicas, en sitios previamente demarcados, como ocurre en un alto número de ciudades del orbe.

Los bumangueses, miopemente, prefieren dejar sus vehículos en la calle, expuestos a la acción de los delincuentes, que pagar el valor de unas horas de parqueadero.

Es necesario que haya rigidez de la autoridad e implementar medidas y políticas tales como las comentadas en el párrafo anterior, junto con una amplia campaña educativa.
Solo así cesará el alto número de autos indebidamente parqueados en la ciudad.  

Publicado por: REDACCION EDITORIAL

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