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Editorial
Martes 14 de mayo de 2013 - 11:45 PM

Un caos más que anunciado

Es la tercera vez que el alcalde Bohórquez tiene que lidiar con estas protestas, que buscan revocar medidas de la administración mediante actos vandálicos. Y en todas las ocasiones el Alcalde ha brillado por su falta de autoridad y planificación para evitar el caos.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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El sábado en la noche, Bucaramanga se convirtió en el escenario del caos y el desorden. El tráfico de la ciudad colapsó, víctima de la decisión de cientos de motociclistas de bloquear las principales vías de la ciudad, como una protesta por las medidas tomadas por la Alcaldía de Bucaramanga y la Dirección de Tránsito, que buscan reducir el número de motociclistas muertos en accidentes (casi uno diario), así como controlar la piratería.

Ese mismo sábado, los motorizados anunciaron que el martes bloquearían nuevamente la ciudad. Lo gritaron a los cuatro vientos; incluso este medio registró cómo un vocero anunciaba que el martes harían concentraciones desde las 6:00 a.m en varios puntos del área. “Lo mismo ocurrirá el viernes 17 de mayo”, dijo a este medio el ‘defensor’ de los motociclistas.

Con una protesta tan anunciada, la ciudandanía esperaba que la Alcaldía, la Policía, los demás alcaldes del área y la Dirección de Tránsito hubieran trabajado de manera conjunta para evitar que la ciudad colapsara nuevamente como consecuencia de estas protestas. Pero de forma increíble, en una evidente muestra de la incapacidad de articular autoridades que caracteriza a la capital santandereana y su área metropolitana, así como una falta absoluta de mando por parte de la Alcaldía, los motociclistas volvieron a colapsar la ciudad y el caos fue aún mayor. Muchos trabajadores ni siquiera pudieron llegar a laborar, los estudiantes tampoco arribaron a sus colegios y el comercio también se vio afectado.

No es la primera vez que la ciudad es víctima de un caos como este. Es la tercera vez que el alcalde Bohórquez tiene que lidiar con estas protestas que buscan revocar medidas de la administración mediante actos vandálicos. Y en todas las ocasiones el Alcalde ha brillado por su falta de autoridad y planificación para evitar el caos.

No tiene presentación que los motociclistas recurran a acciones como las presenciadas en los últimos días, ni que el Alcalde y el Director de Tránsito permitan que la ciudad se paralice. Ningún reclamo hecho con arbitrariedades y violando los derechos de los demás ciudadanos puede ser escuchado. Bienvenida la protesta dentro de la legalidad y los conductos establecidos para ello. Una ciudad que permite que cada cual haga con ella lo que le venga en gana frente a la mirada permisiva de sus autoridades, está destinada al fracaso.

A ver si el viernes se repite la historia.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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