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Editorial
Sábado 18 de mayo de 2013 - 11:45 PM

Una reanimación urgente para el agro

La locomotora del agro, una de las cuatro apuestas de la administración del presidente Santos para impulsar la economía durante su mandato, va en reversa.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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No es la primera vez que se habla del asunto. De hecho, desde hace tiempo el tema ha ocupado las primeras páginas de los diarios así como sus espacios de opinión y ha merecido despliegues importantes en los noticieros de televisión.

En la actualidad, el agro colombiano atraviesa serios problemas en varios de los subsectores que lo componen, sin que el ministerio de Agricultura haya estado hasta el momento a la altura de las circunstancias.

Sí. La locomotora del agro, una de las cuatro apuestas de la administración del presidente Santos para impulsar la economía durante su mandato, va en reversa y a pesar de que se tienen plenamente identificadas las causas, las soluciones que podría ofrecer el ministerio del ramo continúa brillando por su ausencia.

Es así como prácticamente cualquiera de las esferas más importantes y tradicionales del campo que se analice, se encuentra en serias dificultades.

La lista es larga. El cacao, la palma, el café, la papa y hasta el arroz por el lado de los cultivos, así como la producción de leche en el sector pecuario, sufren potentes embates desde flancos diferentes.

Potentes embates que el ministerio de Agricultura, lejos de ayudarle a los afectados a superar, ha llegado incluso en algunos casos mediante políticas erróneas, a complicar todavía más.

Es que no existe justificación alguna para que el país, por ejemplo, otorgue permisos para importar leche y hasta lactosueros, que inundan los mercados y presionan a la baja los precios, cuando los agricultores nacionales producen más que suficiente para abastecer la nación. Y sí, es posible que en algunos casos los compromisos comerciales a la hora de firmar los Tratados de Libre Comercio permitan este tipo de exabruptos, que hubieran podido evitarse a la hora de las negociaciones, pero tampoco se puede insistir en seguir un camino ciegamente, a costa de la quiebra de miles de colombianos que derivan su sustento del agro.

Ahora, por el lado de cultivos históricos como el café, el cacao o la palma, las circunstancias son igual de desesperadas. El desplome de los precios de estos cultivos, en algunos casos superiores al 50%, ha condenado a la bancarota a innumerables sembradores, al tiempo que algunas ayudas del gobierno han sido insuficientes y tardías, mientras otras, a pesar de haber sido prometidas, jamás han llegado. Y como si lo anterior no fuera causa más que suficiente para la alarma, los costos de los insumos a los productores continúan su asenso vertiginoso, ante los ojos impávidos del Estado.

En síntesis, la coyuntura difícilmente podría ser peor. El ministerio del ramo requiere con urgencia una cabeza conocedora del sector, con capacidad de ejecución y comprometida en la aplicación de las soluciones que hasta el momento no se han visto.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL

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