La colectividad, asombrada, se ha preguntado si antes de construir el inmueble en esa zona se hicieron o no los estudios que la prudencia y la ingeniería recomiendan.
Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL
Han generado indignación las noticias sobre lo ocurrido con las instalaciones del colegio de Villas de San Ignacio, que fue construido con fondos proporcionados por el Ministerio de Educación Nacional a través de Fonade, para que se pusiera al servicio de los sectores sociales más desprotegidos de Bucaramanga.
La colectividad, asombrada, se ha preguntado si antes de construir el inmueble en esa zona se hicieron o no los estudios que la prudencia y la ingeniería recomiendan respecto a suelos, etc., pues sabido es que en nuestra región hay fallas geológicas y frecuentes movimientos telúricos.
Genera desazón el que, probablemente, por problemas geológicos, no puedan volver a utilizarse las instalaciones del mencionado colegio, que la cuantiosa inversión que en ellas hizo la Nación posiblemente se pierda y que la crisis desencadenada afecte al municipio de Bucaramanga, a las familias de los educandos que allí cursaban estudios y a la comunidad en general.
Las autoridades municipales han dado soluciones provisionales a la emergencia, han reubicado transitoriamente a los escolares en otros establecimientos educativos, pero lo ocurrido genera profundo trauma tanto al colegio afectado como a los establecimientos educativos que han auxiliado a los alumnos, a la educación pública y a los sectores sociales más desprotegidos de nuestra ciudad. Es lo más sensato, además, el tomar una decisión sobre la reubicación definitiva del millar de estudiantes que en tal colegio había pues la gravedad de los problemas geológicos puestos en evidencia así lo recomienda.
Golpea el que una edificación escolar que se entregó para su uso hace solo poco más de dos años, haya tenido que ser desalojada por algo tan grave.
Deja mucho qué desear que desde principios de 2.011 la edificación tuviera grietas. Eso demuestra que en el proceso de construcción tuvo que haber yerros de hondo calado y decisiones técnicas equivocadas. Las autoridades encargadas de investigar lo ocurrido deben actuar con presteza, ser severas,adelantar procesos enjundiosos, a profundidad, determinar las responsabilidades de cada quien y si hay yerros humanos o mal ejercicio de la ingeniería, tomar decisiones drásticas ya que se causó un daño grave a muchos niveles y el presupuesto nacional no se puede invertir a tontas y a locas ya que el dinero que pagan los colombianos por concepto de impuestos es sagrado.









