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Lunes 17 de Julio de 2017 - 12:01 AM

Levedad aterradora

Archivo /VANGUARDIA LIBERAL

En las últimas semanas el país se ha percatado que en instituciones que no pueden ser proclives a actos de corrupción e indignidad, como es el caso de la Rama Judicial del Poder Público, se multiplican los actos de deshonestidad. Y algo más grave, se sabe que en los próximos meses se ventilarán muchos más episodios de tan nefasto mal en tan sustancial pilar de nuestro Estado Nación.

Lo que más lesiona a los valores de la colectividad es que allí hay descomposición en niveles que debían estar por encima de toda sospecha.

Las cosas ponen en evidencia que no estamos en presencia de algunas manzanas podridas sino de un comportamiento indigno de altos funcionarios que llevan a cabo procederes corruptos y posan ante la comunidad de ser transparentes; de personas que estando encargadas por el Estado de juzgar a los colombianos acusados de cometer delitos, incurren en conductas igual o más graves que las consumadas por aquellos a quienes condenan.

¿Estará la clave del asunto en los procedimientos de selección de personal para altos cargos? No, las raíces mismas están en el proceso de formación académica y ética de nuestros profesionales y del que las rígidas barreras que había en muchos hogares se han deleznado.

Las causas de tan funesta enfermedad social hay que buscarlas en las falencias que hay en materia de ética y valores en el proceso formativo en las facultades de Derecho, en los colegios y aún, en los núcleos familiares y sociales de aquellos que algún día van a desempeñar cargos tales como los de ser jueces, fiscales, o cabezas de empresas estatales y del sector privado.

El que la habilidad de los mañosos haya llegado a burlar hasta a ponderados medios tecnológicos de selección como el polígrafo, el que cada día haya más procederes deshonestos, pone en evidencia que la sociedad está en una encrucijada de difícil solución y que la respuesta dada por el Estado y la Legislación no ha logrado poner coto a tan delicado problema.

Y algo muy grave: lo que falta por sacar a la luz puede ser más delicado que aquello que ya ha salido a la superficie. ¿Se logrará implementar una política realmente atinada, eficaz, para que no nos hundamos en un agujero negro o todo se quedará en anuncios?

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