Sábado 25 de Noviembre de 2017 - 12:01 AM

Las cooperativas y el postconflicto

Es necesario fortalecer las cooperativas del sector rural y agrícola, hacer importantes reformas al Estatuto Cooperativo, conjunto de leyes que regula la creación y vida de las cooperativas.

Hace un año se suscribió el acuerdo de paz en el teatro Colón en Bogotá. Los puntos débiles del aparato del Estado se han puesto en evidencia en tal lapso, lo que ha generado críticas e inconformidad de varios sectores, algunas de ellas constructivas y otras con intereses creados. Además, estos doce meses han demostrado el importante papel que debe jugar el cooperativismo ya que debe ser el pilar y motor que cohesione e impulse al sector más débil de la comunidad, que jalone el mejoramiento de su calidad de vida, la herramienta apta para que las regiones atrasadas hallen su camino en el postconflicto.

El país tiene muy maltrecho su tejido social luego de un conflicto interno que a lo largo de diversas expresiones de confrontación se prolongó durante más de 5 décadas.

Las cooperativas, aprovechando las capacidades productivas de la población, construyen tejido social. En el mundo hay experiencias fructíferas y edificantes de ello. Israel no fuera lo que ha logrado ser sin los kibutz, colonias de producción y consumo comunitarios, pilar se su economía agrícola. El cooperativismo jugó un papel sustancial para recomponer el tejido social de Europa en la posguerra del siglo XX; actualmente es fundamental en la política agraria de la Unión Europea. El grupo Mondragón, en el país Vasco, transformó allí la realidad social del postconflicto, ha generado desarrollo económico y social y da empleo a 74.000 personas. Y no son los únicos ejemplos que brinda la historia del último siglo.

Para que el cooperativismo logre la inclusión de amplias capas de población en los antes llamados territorios nacionales, integre actores, víctimas y pobladores de las zonas donde fue más agudo el conflicto interno armado, es necesario fortalecer las cooperativas del sector rural y agrícola, hacer importantes reformas al Estatuto Cooperativo, conjunto de leyes que regula la creación y vida de las cooperativas, simplificar su proceso de constitución, reglamentar mejor su vida en el mundo de la economía, lograr un más inteligente control estatal sobre ellas, darle más capacidad a la Superintendencia de Economía Solidaria, más herramientas técnicas y tecnológicas.

El desafío del Estado y del país es demostrarle al mundo que con instrumentos como las cooperativas se logrará incluir, darle vida y oportunidades a aquellas regiones que fueron teatro del conflicto.

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