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Miércoles 31 de Enero de 2018 - 12:01 AM

Falta control a las campañas políticas

Estamos ya en pleno desarrollo de las campañas políticas, tanto para el congreso de la República, que será en marzo, como para la primera vuelta presidencial, en mayo, y lo que comenzamos a ver en Bucaramanga no solamente es el enrarecimiento del ambiente social con algunos enfrentamientos callejeros en tonos altos, sino el desafuero de muchos candidatos al legislativo que, como se ha visto en el pasado reciente, o bien trasgreden las normas o encuentran la manera de ubicarse en el límite de ellas para sacar injustas ventajas en su quehacer proselitista.

Los candidatos arremeten contra todo aquello que pueda serles útil para sus fines electorales, así de por medio esté el mobiliario público, la comunidad, la decencia, o, como lo dijimos, las mismas leyes de la República que ellos pretenden redactar, impulsar, aprobar y defender. ¿Se le puede creer acaso a un candidato al congreso que desprecia abiertamente, por ejemplo las normas de tránsito; o a quien recurre a la mentira, la calumnia o la injuria; o al que agrede los bienes públicos para imponer su propaganda?

¿No debería la comunidad castigar en las urnas y negar su voto a políticos de esta clase, que hacen campañas arrogantes y desconsideradas? Lo más probable es que así sea, al menos por parte de quienes votan por decisión propia, sin constreñimiento de ninguna clase, pero también es necesario llamar la atención de las autoridades de todo orden para que no solamente reaccionen (cosa que aún no se ha visto en realidad), ante los atropellos de los candidatos, sino para que se anticipen a esta reconocida conducta indebida y controlen los excesos en que suelen incurrir las campañas, como resultado de su ansiedad y su laxitud.

Restan solo 40 días para que ocurra la elección de senadores y representantes, y cada día que pasa hace que la tensión crezca y con esto aumente también la tendencia a desafiar todo límite en la carrera hacia el congreso, en una dinámica destructiva que ya conocemos de llenar la ciudad de vallas, pasacalles, murales, pancartas, volantes, plegables, vehículos propagandísticos, estruendoso perifoneo, etc.

Queda en manos del gobierno local, la policía y la dirección de tránsito especialmente, la defensa de la tranquilidad y la seguridad de los ciudadanos y el control de estos candidatos irresponsables que, contrario al sentido común y al de las leyes, siempre ponen su propio beneficio por encima del bien general.

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