Sábado 09 de Junio de 2018 - 12:01 AM

El embarazo adolescente en Colombia

El asunto tiene muchas aristas, la comunidad y la familia lo tratan sin tino y por ello el problema cada vez es de mayor dimensión.

El embarazo de adolescentes es uno de los grandes problemas que tiene ante sí Colombia. Según datos del Dane, en 2016, una de cada cinco mujeres embarazadas tenía en ese momento menos de 19 años. El tema es en extremo complejo, lleno de aristas, difícil de entender en su real dimensión.

Tales embarazos suelen mirarse como un acto irresponsable llevado a cabo por una pareja de muchachos con poca información y discernimiento, mucho tiempo libre, poca vigilancia o abandono de parte de las cabezas de familia. ¿Es ello acertado? Las estadísticas señalan que casi el 40% de tales embarazos son deseados, no son entre adolescentes sino entre una menor de edad y un hombre entre 20 y 25 años. En tales casos puede haber, de parte del varón, la comisión de un delito pero, más allá de ello, buen porcentaje no son consecuencia de falta de información o descuido, sino actos conscientes. Así, es un problema del que la sociedad no tiene suficientes elementos de juicio y lo entiende incorrectamente. A este problema no debe dársele, abierta o encubiertamente, el cariz de estar ante un asunto femenino. No, se trata de un problema social, sin distinción de género.

En algo hay consenso entre entendidos: el tratamiento del tema en los planteles educativos es loable pero insuficiente, tímidamente abocado y –por lo regular- comienza tardíamente mientras el despertar sexual está llegando a temprana edad.

Otra arista: en buen número de casos hay alto ingrediente de pobreza, de violencia de género, de ignorancia. Así, en este hecho social hay inequidades, posiciones erróneas, políticas institucionales timoratas. Otro considerando: muchas madres adolescentes son, a su vez, hijas de mujeres que fueron madres adolescentes.

El problema trae una grave secuela: las madres adolescentes pocas veces logran reintegrarse al sistema educativo, conforman un segmento de la población propenso a la pobreza, su vinculación al mundo laboral se dificulta y muchas veces solo logran acceder a cargos de bajo nivel.

Otro timbre de alarma que tocan los entendidos: debe revisarse el contenido de diversos programas radiales y televisivos que, por su laxitud, se vuelven parte del problema.

El asunto tiene muchas aristas, la comunidad y la familia lo tratan sin tino y por ello el problema cada vez es de mayor dimensión.

Publicada por
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad