Lunes 09 de Julio de 2018 - 12:01 AM

De lo aprendido a lo que se exige para conseguir empleo

El Estado desde hace tiempo conoce el problema y gobierno nacional tras gobierno nacional solo aplican paliativos que atenúan pasajeramente, pero no curan, no atacan el mal desde su raíz. En tanto, siguen egresando profesionales con tal perfil al mercado laboral.

Uno de los problemas críticos del país es el difícil camino que debe transitar un joven profesional recién graduado para conseguir el primer empleo, por causas tales como el desfase que hay entre el alto número de egresados y el bajo número de puestos que hay en el mercado laboral. Pero esa es solo la punta del iceberg. Los salarios que deben aceptar los nuevos profesionales son pírricos y algo muy grave: el pensum de las carreras de educación superior en Colombia muchas veces no tiene correspondencia con las necesidades laborales de los empleadores. Es decir, no encaja debidamente lo aprendido en las aulas con lo exigido para emplearse. En resumen, los jóvenes no tienen las competencias que los empresarios buscan.

Las consecuencias de ello son inenarrables. Es grande el número de jóvenes frustrados por no conseguir empleo, por no caber dentro de la sociedad, por no encontrar un ambiente de esperanza, ni futuro. Así, el país está destruyendo el mañana de muchos jóvenes y el tejido social.

Muchas universidades no educan pensando en las necesidades de la sociedad en el futuro, para que sus graduandos quepan en el mercado laboral, sino que sus programas académicos están anclados en el pasado, en necesidades ya superadas. Por eso muchos jóvenes profesionales se malogran pues lo aprendido con esfuerzo y sacrificio, no les sirve para labrar un mañana. Además, a quienes más se les dificulta hallar ubicación en el mercado laboral, es a las mujeres que son profesionales jóvenes.

Otro sumando: para ser profesional en la Colombia de hoy se necesita hacer una alta inversión dineraria y mucha dedicación en un lapso promedio entre 17 y 22 años calendario. El valor de matrículas, pensiones y material académico es muy alto para los ingresos promedio de la inmensa mayoría de los hogares colombianos.

Y algo más: bastantes colegios, universidades privadas y públicas, imparten educación de mala calidad y sus egresados adquieren no solo conocimiento ya superado, sino superficial y pocas habilidades.

El Estado desde hace tiempo conoce el problema, sus aristas y gobierno nacional tras gobierno nacional solo aplican paliativos que atenúan pasajeramente, pero no curan, no atacan el mal desde su raíz. En tanto, día tras día siguen egresando profesionales con tal perfil al mercado laboral.

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