Septiembre 5, 12:00 am

Los colombianos y la bolsa de valores

Lo sucedido con la salida a la bolsa de valores del Banco Davivienda esta semana, es histórico. A pesar de que sólo el 6% de la empresa fue ofrecida a través de acciones preferenciales sin derecho a voto y con sólo un 1% de rendimiento al año, el apetito de los inversionistas fue de tal magnitud, qu

En otras cifras, más de 76 mil colombianos compraron acciones de la compañía con montos que tocó bajar de 10 millones a 5 millones de pesos con el fin de que alcanzara para más interesados.

La noticia es excelente por donde se le mire. Y lo es no solo para las empresas que a través del ejemplo de Davivienda en el presente y de Ecopetrol hace pocos años, pueden constatar que existe una manera más barata y hasta democrática de recoger fondos para crecer y desarrollarse, sino sobre todo por el lado de los inversionistas, que con su actitud han demostrado que la situación del mercado de capitales está cambiando a pasos acelerados en Colombia.

Sí. De la apatía pero sobre todo la desconfianza que caracterizó a la ciudadanía en su actitud frente a la bolsa de valores, se ha pasado a un marcado interés combinado con una buena dosis de esperanza en ese mercado como alternativa seria de inversión.

Y es precisamente esa nueva conducta y esa marcada atracción por parte de una masa significativa de ciudadanos, la que no se puede desencantar.

Buena parte del éxito que han tenido los países de Europa pero sobre todo los Estados Unidos en su desarrollo y en el progreso de sus empresas privadas, se puede encontrar fácilmente en la masificación del mercado de capitales, que no solo le ofrece financiación a miles de compañías, sino que democratiza su posesión al tiempo que ofrece alternativas muy interesantes de inversión.

Por ese listado de razones, hay que insistir, es que no se puede fallar. Este país no puede darse el lujo de decepcionar a cientos de miles de colombianos que después de años están volviendo a mirar a la bolsa.

Un descalabro masivo, una burbuja en el precio de las acciones que se deje crecer sin control, tal como sucedió con las empresas punto com en Estados Unidos en el año 2000 o peor aún, cualquier escándalo por actuaciones indebidas, irregulares o delictivas por parte de quienes manejan el mercado, lo sepultaría una vez más por años y hasta décadas. Por eso, la labor de la Superintendencia Financiera, entidad que tiene bajo su responsabilidad el control y la vigilancia sobre las operaciones de bolsa así como la actividad de los corredores bursátiles, debe ser más estricta que nunca. Al fin y al cabo, en la entidad están depositadas no solo las esperanzas, sino la confianza y los ahorros de cientos de miles de personas.

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