Las autoridades municipales han optado por hacer cual los avestruces: hundir la cabeza en la arena, cuando cosas muy graves suceden en derredor suyo, como que la irregularidad mutó en delicado problema y hecho social.
Que un niño muera apuñaleado por cobrar una venganza contra sus padres y que una anciana sea asesinada en frente de su hijo son hechos que no puede pasar como una noticia judicial más. Son hechos que repugnan y que como ciudadanos debemos repudiar.
Este eslabón de las redes tiene que ser neutralizado en su capacidad delictiva para tener éxito, ya que mientras no se le golpee, sin dificultad reemplazarán a los jíbaros capturados y se seguirá delinquiendo a plenitud.
En el país aún persiste el tipo de esclavitud más antiguo y sobre el que existe una abierta permisividad: la esclavitud en el trabajo doméstico.
Si no se aborda con contundencia y se ataca con severidad a la corrupción que se devora tanto a las EPS como al Fosyga, no importa cómo se estructure o qué nombre se les dé a las nuevas instituciones que cree la reforma a la salud.
Ante el aumento de casos de dengue, las autoridades de cada municipio deben incrementar los planes de contingencia, la vigilancia en materia de salubridad, la atención integral e incentivar las estrategias de comunicación y alertas tempranas a la comunidad.
La población todavía afronta un gobierno en el que el abandono total y la desidia permanente parecen ser su lema característico. Su política oficial o en resumidas cuentas, la firma de la administración del alcalde Néstor Díaz.
Para sanear las cárceles primero hay que mirar y corregir la estructura y perfil de quienes en ellas laboran.
Traer café, arroz, etc., de contrabando y presentarlo como producido en el campo colombiano para, al venderlo, beneficiarse del subsidio establecido por las autoridades.
Los entrevistados en Bucaramanga por Ipsos Napoleón Franco para el Programa ¿Cómo Vamos?, son los que peor se sienten en materia de movilidad