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Domingo 31 de Diciembre de 2017 - 12:01 AM

“Esta fue la peor crisis de la Corte que yo haya conocido”

Para el presidente de la Corte Suprema de Justicia, el próximo año el alto tribunal deberá trabajar arduamente para recuperar la credibilidad ante la opinión pública del país.
Colprensa / VANGUARDIA LIBERAL.
Presidente de la Corte Suprema, Rigoberto Echeverri.
(Foto: Colprensa / VANGUARDIA LIBERAL.)

El presidente de la Corte Suprema de Justicia, magistrado Rigoberto Echeverri, reveló en entrevista a Colprensa que el escándalo del Cartel de la Toga fue el peor después de la toma del Palacio de Justicia en 1985, aunque destacó la capacidad de las instituciones y de la propia corporación para investigar ese caso de direccionamiento de procesos a cambio de grandes sumas de dinero.

Echeverri reveló igualmente que el reto que tiene la Corte para el 2018 es reconstruir la imagen del alto tribunal y seguir haciendo modificaciones al reglamento para ser más transparentes, “abrir la casa” a la ciudadanía y “empezar a renacer”.

Además, el jurista anunció que se citará a una Sala Plena extraordinaria el próximo 15 de enero para que en ella el magistrado Gustavo Malo, investigado en la Comisión de Acusaciones por este caso, dé sus explicaciones y se decida si se le aplica o no el nuevo reglamento para relevarlo de sus funciones. Esto en caso de que no renuncie o que no pida una nueva licencia no remunerada”.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Este año la Corte tuvo que enfrentar su peor crisis por posibles actos de corrupción de exintegrantes e integrantes. ¿Cuál es un balance?

El escándalo estalló en agosto y desde ahí lo que se decidió fue ponerle prioridad a las investigaciones de los casos de corrupción que se estaban denunciando. Con el liderazgo de la Corte, en un corto tiempo se logró cerrar la investigación del senador Musa Besaile, se le abrió investigación al senador Álvaro Ashton y se le recibió indagatoria por el cohecho. En la Comisión de Acusaciones se cerró la investigación contra el doctor Gustavo Malo y en la Fiscalía se le imputaron cargos al exmagistrado (Francisco) Ricaurte. Eso lo que indica es que las Instituciones están funcionando muy bien y que a pesar de que la corrupción está afectando todos lo estamentos estatales, las instituciones están fuertes y combatiendo con decisión. Máximo en este caso que fue catastrófico para la Corte. Quienes creemos en la justicia, trabajamos y creemos en la Corte Suprema, para nosotros fue sumamente duro ver que varios exmiembros de esta corporación y un miembro activo se vieran involucrados en hechos de corrupción.

Le tocó una dura presidencia. ¿Cansado?

(Risas) La verdad es que esta fue la peor crisis de la Corte que yo haya conocido después de la toma del Palacio de Justicia.

¿Así de grande?

Sí, así se ha venido catalogando. Algunos dicen que es la peor. Lo que pasa es que cuando ya han avanzado las investigaciones y se han esclarecido los hechos, ya el dramatismo de cuando salió el escándalo se va calmando, porque ya la gente va sabiendo quiénes son los protagonistas y hasta dónde llegó ese posible acto de corrupción de la Corte. Ya viéndolo desde acá, uno ve que no era tan grande, pero cuando estalló fue terrible.

La Corte tuvo que compulsar copias contra dos de sus expresidentes. ¿Ya se salió avante de la situación ante el país?

No. Aunque se avanzó en las investigaciones y se logró dimensionar el fenómeno de corrupción que venía ocurriendo, lo que sigue para el año entrante es ya establecer las responsabilidades de las personas involucradas y sancionarlas. Ese es el reto y como siempre hemos dicho, los magistrados somos los principales interesados en que se investiguen los hechos de corrupción lo más pronto posible para poder quitar ese velo de duda que se tiende sobre toda la institución.

La Corte empezó a reformar su reglamento para relevar de sus funciones a magistrados en ejercicio investigados. ¿Ya se había contemplado o fue una respuesta al escándalo?

La verdad, que yo conozca, nunca en la historia reciente de la Corte se había dado un caso semejante y el antecedente más cercano era el de la Corte Constitucional. No creímos que fuera a llegar y creo que los antecesores, los que hicieron el reglamento, tampoco pensaron que se pudiera presentar un caso de estos o por lo menos no se previó. Ya sobre la marcha y con el ánimo de evitar que se paralizara la justicia, precisamente por las investigaciones que se están adelantando, y las sindicaciones contra un magistrado activo de la Corte, pues se pensó en esa herramienta de poder separar al magistrado de sus funciones.

El magistrado Gustavo Malo pidió una licencia por enfermedad, lo que frenó la aplicación del nuevo reglamento. ¿El otro año cuando retornen de la vacancia se pedirá aplicarlo?

Lo que se acordó en la última Sala Plena es hacer una sala extraordinaria para el 15 de enero, donde se va a citar al doctor Gustavo Malo por petición de la Sala Penal, a fin de estudiar la posibilidad de que se pueda separar o no de las funciones judiciales a su cargo. Se le cita para que él intervenga y dé las explicaciones del caso.

¿El magistrado Malo debe renunciar?

El doctor Malo en enero debe decidir cuál es su situación. Él tiene varias opciones. Una, reintegrarse al cargo y someterse a la aplicación del reglamento. Otra, pedir una licencia no remunerada por tres meses, esperando a ver cómo evoluciona la investigación en la Comisión de Acusaciones. Y la otra sería renunciar. Lo que ha dicho la Corte es que él debe estar apartado de las funciones judiciales por lo menos mientras dura esa investigación. Yo creo que en los tres primeros meses del año entrante ya debe haber una precisión de la Comisión. Él debe tomar una de esas opciones.

Decía que se debe trabajar en recuperar la imagen de la Corte ante la ciudadanía. ¿Cómo?

Con medidas de transparencia, con una comunicación más directa hacia los medios de prensa y hacia la ciudadanía en general. Por ejemplo, lo que ignora la mayoría de la gente es qué es lo que hace la Corte Suprema de Justicia. Digamos, en 2017 hasta noviembre, se produjeron 25.839 decisiones definitivas. Eso implica un trabajo arduo en todo el año que no se le comunica a la comunidad, que cree que esto es un fortín burocrático. Acá se trabaja todo el año arduamente, hay que cambiar esa imagen. Ese proceso es largo, alcancé a reformar lo más urgente, pero la presidencia del año entrante va a estar cargada de trabajo en este sentido.

El otro año es electoral y ya se habla de reforma a la justicia, incluso avanza un proyecto de Ley para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. ¿Cómo hacer la reforma a la justicia en este escenario?

Ya lo había previsto cuando se hizo el encuentro de la Jurisdicción Ordinaria en Manizales, que en esta época electoral iban a presentarse múltiples propuestas de reforma a la justicia. Lo que siempre hemos sostenido es que una reforma a la justicia, que implica la revisión de la Constitución, debe hacerse con cabeza fría y no al calor de una campaña electoral ni en el momento para salirle al paso a un acto coyuntural como el que se dio este año. Veo bien esperar al nuevo gobierno, el que sea, para mirar los puntos.

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