Pelando unas papas que acompañará con arroz con coco, ensalada y un buen pescado frito, Alejandrina Sánchez, una experta cocinera del sector del Muelle de Barrancabermeja se preparaba ayer en la mañana para tener lista la mesa de sus comensales.

Publicado por: JEAN JAVIER GARCÍA MONCALEANO
El arenero David Soracá, cargaba con una pala un ‘viaje’ de su ‘oro gris’, el cual comercializará a $15 mil el metro cúbico en el mercado. Y, a pocos metros, Manuel Reyes, aparcaba dos canoas cargadas con bagre, bocachico, doncella y blanquillo para vender a los comerciantes de El Muelle.
A pesar de que sus actividades son diferentes, los areneros, pescadores, comerciantes del alimento y transportadores fluviales tienen situaciones muy comunes: sus actividades dependen de la naturaleza y de las condiciones del río Magdalena.
Y es que hablar del río es conversar del porvenir, de la historia de los puertos, del sustento, o de la ‘papita diaria’ como en el lenguaje popular se dice. Como también se dice que aunque la situación es normal para unos, la situación económica se está poniendo difícil para otros. Quizá la gran mayoría.
“Después de tanto invierno se nos vino el verano. Son las cosas de la naturaleza, sea seco o subido, contra el río o la naturaleza no podemos hacer nada”, exclamó Alejandrina, quien manifestó que el ‘veranillo’ favorece la pesca.
Pese a que su actividad podría ir mejor, ella cree que el tiempo seco permite conseguir más fácil el pescado y eso le conviene a su negocio.
De igual forma, las caras radiantes de los areneros muestran que a las leguas la sequía del río no les preocupa, al contrario, los invita a aprovechar la sequía lo mejor posible.
Sin embargo, la preocupación es más evidente en el gremio del transporte fluvial, donde se asegura que las pérdidas que les deja los bajos niveles del río podrían oscilar entre un 25 o 30 por ciento, por lo cual solicitan el dragado del afluente sobre todo en los trayectos intermunicipales.
“Necesitamos un dragado. Nos estamos gastando 15 por ciento más de combustible para hacer nuestros trayectos para no chocar contra los bancos de arena o los troncos bajos…
“También perdemos porque no podemos entrar a Cantagallo (sur de Bolívar). Allá nos toca pagar trasbordo en canoa y eso lo cubrimos los transportadores”, dijo Alejando Vides, coordinador de una empresa transportadora fluvial del puerto fluvial Yuma.
Según la Corporación Autónoma del Río Grande de la Magdalena, Cormagdalena, son tres proyectos los que tiene la entidad para garantizar la navegabilidad del río, los cuales alcanzarían un monto cercano a los $15 mil millones.
Tres proyectos para garantizar la navegabilidad
Ante la seca situación del río Magdalena en jurisdicción de Barrancabermeja, Andrés Molina, subdirector de desarrollo sostenible de navegación de Cormagdalena, informó que dos de tres proyectos son ejecutados actualmente en la región.
“El primero es el de Barrancabermeja-Puerto Salgar a la altura del sector Carmelitas; allí, desde marzo del 2012 se ejecuta el dragado del canal navegable por alrededor de $7.388 millones”.
Según el funcionario, el otro proyecto busca garantizar la navegabilidad desde Barrancabermeja hasta Calamar (Bolívar), donde Ecopetrol hizo un aporte de $5 mil millones y Cormagdalena de mil millones más. Para un total de $6 mil millones.
“Ese contrato tiene tres frentes de dragado: Barrancabermeja-Puerto Galán, sector de Bocas del Sogamoso (Puerto Wilches) y Cantagallo, sector de Yariri”, dijo el funcionario.
El tercer proyecto corresponde a un contrato paralelo entre Cormagdalena y la Federación Nacional Naviera, que hace la remoción mecánica de bancos de arena desde Barrancabermeja hasta Barranquilla, por un monto de $1.500 millones. Con respecto a los pequeños dragados en los muelles, Cormagdalena manifestó que su función solo es la de garantizar la navegabilidad del canal del río.












