El depostista porteño se confesó y advirtió que es consciente de su responsabilidad y capacidades.

Publicado por: MARCELO ALMARIO CHÁVEZ
En la 63 edición de la Vuelta Colombia un barranqueño es la figura y hace historia.
El pasado sábado los ibaguereños fueron testigos del ‘perrenque’ y capacidad técnica de Jonathan Millán, un porteño de 25 años, quien desafiando el mítico Alto de la Línea se mostró fuerte, y disputando cabeza a cabeza con el mismísimo Oscar Sevilla, el español nacionalizado y favorito a quedarse con el título de la más importante prueba ciclística del país, se convirtió en el primer heredero de la Bella Hija del Sol en ponerse la camiseta tricolor del giro cafetero.
Y ya fueron dos sorbos extrafinos los que se bebió el porteño, el primero entre Manizales y la capital del Tolima, cuando en la séptima etapa tomó el liderato de la prueba, y un segundo en el Día del Padre, el pasado domingo cuando llegó triunfante a las calles de Bogotá.
Ayer durante un descanso que los organizadores dieron a la competencia, que hoy retomará en la novena etapa la vía entre Sopó y Santa Rosa de Viterbo, Millán se refirió a su epopeya.













