En menos de dos semanas, los bumangueses nos hemos sorprendido con noticias que dieron cuenta de dos suicidios en el viaducto “Benjamín García Cadena”; y eso sin contar el intento fallido de otro ciudadano desesperado que quería lanzarse desde esa estructura y quien, al final, fue rescatado por agentes policiales.

Publicado por: Euclides Ardila Rueda
Nos extrañamos porque se pensaba que esa cadena de “saltos al vacío”, que en un pasado lejano alcanzó a tener la macabra cifra de 380 ciudadanos que utilizaron el abismo del viaducto para ponerles fin a sus existencias, había parado.
El arquitecto Taylor Camargo Archila fue el artífice, en 1984, de frenar este terrible panorama.
Para entonces, él adecuó la famosa “Escultura de la Vida”, una obra de arte que se asemejaba a un enredado de tubos, adecuados a los costados del viaducto y que, según su creador, “generó un efecto sicológico positivo que alejó la alternativa de la muerte”.
Barandas pintadas de colores vivos, acompañadas de andenes laterales de fondos anaranjados con delgadas líneas oblícuas en forma de flecha y de color azul oscuro, invitaron a muchos a dejarse guiar rumbo a la vida.
La obra, sin lugar a dudas, habría reducido el número de suicidios. Sin embargo, el hechizo parece que se desvaneció; al menos eso se ha evidenciado durante las dos últimas semanas.
Preocupado por esta situación, el propio arquitecto se atreve hoy a emitir una explicación lógica a esta situación. Según argumenta, su obra no ha tenido el mantenimiento debido.
Para él, “lo que ayer era una preciosa barrera, reforzada con tubos, es hoy un adefesio, lleno de óxido que en últimas les facilita a los desesperados ciudadanos a tener una auténtica puerta abierta al suicidio”.
Tras este panorama, Camargo Archila promueve, a las 11:00 a.m. de hoy, una jornada de sensibilización en dicho viaducto.
La idea, según explica, es habilitar en cada tubo del puente una cinta negra, con miras a llamar la atención de las autoridades locales para frenar este escalón de muerte.
Según afirma, su denuncia le apuesta a tres cosas:
1 Exigir la restauración de la escultura; además de la adecuación de los tubos que le hacen falta al puente.
2 Reforzar la obra con figuras metálicas que asemejen palomas, de 15 metros, y con remates simbólicos.
3 Hacerle la redecoración al puente, de tal forma que la obra sea un llamado a la vida y no una invitación para saltar al vacío.
Tales exigencias se dan a conocer esta mañana en una campaña que el arquitecto ha denominado: “No más cintas negras”.











