Si bien las emergencias por la torrencial lluvia del pasado lunes se presentaron en 15 sectores de la capital santandereana, la peor parte la sufrieron los habitantes de los barrios San Martín y San Pedro, en la parte baja del viaducto García Cadena, y en El Jardín.

Publicado por: Érika Juliana Martínez
En estos sectores, las autoridades estiman que hay aproximadamente 108 viviendas afectadas debido al desbordamiento de la quebrada La Iglesia, 93 de ellas ubicadas en los barrios de la parte baja del viaducto.
El Parque Ecológico la Flora también fue una de las zonas afectadas debido al represamiento de la quebrada. De acuerdo con la Corporación Autónoma Regional para Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, la capa vegetal con especies protegidas fue arrasada por la fuerza de las aguas, mientras que el sistema de alcantarillado, el sistema eléctrico y los juegos infantiles quedaron seriamente averiados. Por esto, el parque permanecerá cerrado indefinidamente.
Las autoridades
Freddy Raguá Casas, coordinador del Clopad, afirmó que “el material de arrastre entró a las casas y tuvo hasta un metro de altura... el comité técnico está evaluando la trayectoria de la quebrada para ver dónde y por qué ocurrió el represamiento, cuando tengamos ese concepto técnico vamos a saber bien lo que pasó”.
El alcalde de Bucaramanga, Luis Francisco Bohórquez, durante un recorrido por varias de las zonas afectadas aseguró que “somos conscientes de las pérdidas que hay en los hogares e igual que en Café Madrid, trabajamos por determinar un censo serio e identificar cuáles son las familias realmente damnificadas para responder como hemos hecho en cada una de estas pruebas difíciles que tiene la ciudad”.
Y agregó que se compromete con la comunidad afectada: “el Gobierno va a actuar en todos sus componentes, en salud, en lo social, infraestructura y demás”.
Pérdidas materiales
Colchones y muebles eran los elementos que ayer más se encontraban en las calles de los barrios San Martín y San Pedro. Luego de una jornada ardua de limpieza, las familias no tuvieron otra opción que sacar a la calle los artículos que la inundación les dañó por completo.
El agua, acompañada de barro, tierra y hasta restos de árboles, entró a sus casas sin clemencia y arrasó con todo lo que encontró a su paso.
Algunos residentes del sector no solo perdieron sus enseres, también sus implementos de trabajo.
“Mis máquinas de confección se mojaron y se llenaron de lodo, tenía trabajos por hacer y todo ese material se perdió con la inundación… me quedé con las manos vacías, me preocupa no tener máquinas para trabajar, estamos tratando de recuperar entre la basura”, aseguró Amparo Fajardo, una de las damnificadas.
Otra persona afectada es Amparo Reyes Reyes, quien se desempeña como vendedora de dulces: “nos fuimos a trabajar y cuando regresamos encontramos todo flotando, como es dulce no se puede salvar nada”.














