


Y es que los derrumbes que se aprecian en el ‘trayecto fúnebre’, los cuales se han agudizado con los últimos aguaceros, se suman a la interminable lista de huecos y de zanjas que se detectan a lo largo del kilómetro y medio de la vía.
Los baches han sido los responsables de los daños en los vehículos que pasan por allí; además han ocasionado una docena de accidentes.
Quienes viven en Lagos del Cacique le recordaron al Jefe de la Administración Local que ellos son los ciudadanos que pagan los impuestos más caros en el Municipio. Sin embargo, “tales contribuciones, al menos durante las últimas administraciones, no se ven reflejadas en ningún tipo de obra oficial.
La comunidad ha agotado todas las opciones que tiene para hacerse escuchar: “llevamos más de tres años enviando cartas, haciendo antesalas a funcionarios, publicando denuncias a través de los medios y tocando puertas oficiales ‘aquí y allá’ para que incluyan a nuestro sector en las brigadas de repavimentación”, dijo una de las personas que reside en Lagos del Cacique. Pero, de nada ha servido, pues nadie presta ni la más mínima atención.
Es más, la gente ha recurrido incluso a instalar pancartas sobre la vía, llamando la atención de la Secretaría de Infraestructura Municipal: “así como los candidatos políticos utilizan vallas para hacerse notar, nosotros quisimos plasmar nuestro descontento ciudadano con una de ellas”.
Claro está que la propuesta tampoco tuvo el eco que ella se merecía, pues el panorama de la vía empeoró ante la mirada pusilánime de los funcionarios de turno.
Como si fuera poco, la maleza invadió a las aceras, las cunetas están al aire libre, la señalización se borró, el alumbrado sigue sin foco, en fin…
Mejor dicho, observe estos registros gráficos y compruebe usted mismo que este es otro caso de un trayecto ¡muerto en vía!


