La estudiante de 11 años pasó de objeto de burlas de sus compañeros de clase a recibir un golpe con un palo de escoba en su cabeza. Estas agresiones, denominadas matoneo, según una investigación de la UIS son cada vez más frecuentes en el área metropolitana. Las principales víctimas son menores afrodescendientes, niños con sobrepeso y en situación de discapacidad.

Publicado por: MILTON VELOSA
“Gafufa, zunga, cuatro ojos…cuando salga del colegio le vamos a dar cuchillo. Su casa se la vamos a agarrar a piedra”, así narró a Vanguardia.com la abuela de la menor las agresiones verbales y físicas de las que fue víctima su nieta por parte de los compañeros de estudio
“Por el simple hecho de usar gafas, a la niña la insultaban, la humillaban y hasta llegaron a partirle un palo de escoba contra su cabeza. Tuvimos que cambiarla de colegio para que no atentaran contra su vida”, enfatizó la mujer.
Este tipo de agresiones se conoce matoneo o bullying, según explicó la directora del grupo de investigación Atenea de la Escuela de Educación de la UIS, Yolima Beltrán. La experta agregó que se trata de un tipo de “hostigamiento sistemático de un compañero o un grupo hacia otro de los integrantes del salón de clase, que en la mayoría de los casos se ejerce en contra de alguien en condición de inferioridad física o psicológica”.
En el caso de la menor de Piedecuesta, los familiares le contaron a Vanguardia.com que notificaron el caso a la Policía de Infancia y Adolescencia y le enviaron una carta al personero del municipio el pasado 3 de septiembre, pero hasta la fecha no han recibido apoyo o respuesta.
A su turno, la jefe del grupo de Infancia y Adolescencia de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, teniente Alejandra Pérez reiteró que “no hemos recibido denuncias de los colegios acerca del matoneo como tal. Los casos de agresividad en los niños son manejados internamente en las instituciones a través de los manuales de convivencia”.
La familiar de la estudiante de Piedecuesta aseguró que “lo mejor que pudimos hacer con la niña fue trasladarla a otra institución. Ahora recibe ayuda psicológica por el trauma que le generaron las agresiones. En casa debemos guardar silencio para que ella trate de olvidar este mal rato y aferrarnos a Dios para que algo tan espantoso no le vuelva a suceder”.
Las agresiones llegaron a tal punto que las amenazas se enviaron por las redes sociales. “Por medio de Facebook sus compañeras la ultrajaba y en una ocasión crearon un perfil falso con su nombre para insultar a otros usuarios de la red”. Vea la nota del matoneo virtual
Frente a esta situación la psicóloga Yolima Beltrán explicó que las víctimas de este tipo de abusos “se sienten perseguidos, son tímidos, reciben constantes intimidaciones dentro del grupo en el que se encuentran y regresan a casa con cortaduras, arañazos y dolores en su cuerpo”.
El uso de las redes sociales, según la experta, es otra de las modalidades de acoso que se conoce como Cyberbulling o matoneo cibernético. “Este tipo de agresiones se presenta en los colegios de Bucaramanga con mucha frecuencia y está alrededor de un 30% de las agresiones registradas en los planteles”, precisó la experta Beltrán Villamizar.
¿Qué dicen los expertos?
Desde la facultad de Educación de la Universidad Industrial de Santander se viene adelantando un estudio con 49 instituciones de educación de Bucaramanga para “analizar los niveles de hostigamiento y violencia escolar que se presenta y determinar las causas y el tipo de conductas violentas que caracterizan el matoneo”, afirmó la directora del grupo de investigación Atenea de la UIS, Yolima Beltrán.
“Estamos realizando alrededor de 20 mil encuestas con estudiantes, profesores y padres de familia, para determinar los cinco tipos de hostigamiento que van desde la agresión física, verbal, la social, el matoneo gestual y el bullying cibernético”, sostuvo Beltrán.
De acuerdo con los resultados preliminares de la investigación, en los colegios que han sido escogidos dentro de la muestra “se presentan todos los tipos de matoneo y el que avanza con mayor frecuencia es el que se realiza a través de internet. Las víctimas en su mayoría son afrodescendientes, niños con sobrepeso y en situación de discapacidad”.
Beltrán advirtió que “cuando a las víctimas se les sale el problema de las manos, se deprimen, se aíslan y pueden llegar en ocasiones hasta el suicidio”.












