De cerca de 20 mil viviendas antiguas que hay en el occidente y centro de Bucaramanga, habría al menos 10 mil predios que están en riesgo de colapsar y necesitan una urgente reparación.

Publicado por: JUAN CARLOS CHÍO
Según el Director de la Oficina de Gestión del Riesgo, Freddy Raguá Casas, esta solo es una proyección, basada en su experiencia y lo que ha visto en las calles, pues actualmente la administración local no cuenta con un censo que diga con exactitud cuántas son las construcciones afectadas.
“La verdad que estamos un poco preocupados porque últimamente hemos tenido que atender muchas emergencias de viviendas que se han desplomado y el fin de semana pasado ya tuvimos una víctima fatal”, comentó el Funcionario, haciendo referencia a Alberto Cobos, quien falleció el sábado luego de que se cayera el techo de una vivienda en el barrio San Francisco, en la calle 16 con carrera 18.
Raguá Casas explicó que “actualmente la administración local está con las manos atadas, nos queda muy complicado tomar acciones porque estos predios son privados y la directa responsabilidad de su mantenimiento es de sus dueños… sin embargo, vemos que hay casonas que llevan años abandonadas, en un evidente deterioro e incluso con matas de maíz y maleza por dentro”.
Esta precaria situación se da sobre todo en los barrios del casco antiguo de la ciudad, especialmente en sectores como Girardot, Gaitán, San Rafael, San Francisco y el Centro.
Teniendo en cuenta la gravedad de la situación, el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo decidió el pasado miércoles redoblar sus esfuerzos para mitigar esta amenaza.
La primera medida consiste en la realización de un censo de los lotes o inmuebles que necesitan algún arreglo, en donde se priorizarán aquellos que tengan un mayor riesgo.
Además, se está estudiando una fórmula jurídica que permitirá que la Alcaldía pueda hacer, sin autorización del propietario, la demolición y el posterior encerramiento de la edificación.
Para poner en cintura a dueños de predios
La mencionada figura jurídica fue propuesta por funcionarios de la Secretaría de Planeación y busca darle una salida al Municipio para que pueda intervenir directamente un predio, en caso de que haya un riesgo inminente.
Básicamente, una vez se identifica la amenaza, se procede a notificar al dueño del predio, a quien se le otorgaría un tiempo prudencial para que voluntariamente haga el mantenimiento necesario.
De no darse ninguna acción preventiva por parte del propietario, la Alcaldía entraría a demoler el predio y a hacer el respectivo encerramiento.
Posteriormente, se crea una cuenta de cobro en la que se incluye el valor del arreglo en el Impuesto Predial Unificado, para que el dueño del inmueble lo cancele en el momento de pagar la contribución.
Raguá Casas explicó que no hay temor de que el dinero que invierta el Municipio en estas demoliciones se pierda, pues “la mayoría de estos terrenos son lotes de engorde y tienden a ser vendidos para construir edificios… en el momento de la venta del predio, tienen que ponerse a paz y salvo con el impuesto predial”.
Además, el Funcionario agregó que para la Alcaldía esta es la única forma para poner en cintura a los propietarios: “lo que queremos es que al menos reconozcan que es su responsabilidad; si no tienen el dinero para el arreglo, que digan que no tienen la plata, pero que pidan la ayuda de nosotros, porque aquí lo que estamos buscando es mitigar el riesgo y salvar vidas”.
Barrios con más casas antiguas
Chapinero
Comuneros
San Francisco
Norte
San Rafael
Gaitán
Girardot
Nariño
Campo Hermoso
Centro
Si tiene dudas, pida asesoría
Si usted es el dueño de una casa antigua, tenga en cuenta que tiene que hacerle mantenimiento de manera periódica, pues la mayoría de estos predios están construidos con barro y bases de madera y estos materiales cumplen un ciclo de vida por la humedad y el sol.
Según Raguá Casas, hay viviendas que dan aviso cuando están en mal estado, pero en otros casos no es tan evidente el daño, especialmente cuando el deterioro se da en los techos.
Por esta razón, lo más recomendable es pedir asesoría a un experto. Recuerde que si lo necesita, la Oficina de Gestión del Riesgo tiene personal capacitado para estas situaciones.
















