Faltan pocos días para que se dé a conocer cuál va a ser la tecnología de disposición final de residuos sólidos que se implementará en el área metropolitana y dos empresas santandereanas están ‘pidiendo pista’ para que sean tenidas en cuenta por las cuatro alcaldías que elegirán la nueva técnica.

Publicado por: JUAN CARLOS CHÍO
Las dos iniciativas fueron postuladas en la invitación pública no vinculante que hizo el Área Metropolitana de Bucaramanga, en donde se presentaron cerca de 30 propuestas del país y del mundo, pero solo una de ellas, la de la Fundación Cambio Positivo, está entre las 10 preseleccionadas por los asesores de despacho por ser las más ‘relevantes’.
La iniciativa de Cambio Positivo propone una innovadora técnica de disposición que incluye separación en la fuente y la transformación de los residuos orgánicos en harina para concentrado, que posteriormente podría ser comercializado.
La curiosa propuesta, denominada ‘PGIRS Pase Bus’, involucra directamente a las amas de casa en el proceso, a quienes se les daría el 10% de las ganancias como un incentivo.
La propuesta de Cafeba Fertintegral
La otra alternativa es presentada por un reconocido lombricultor en la región, Carlos Fernando Barón, quien se le recuerda por haber sido la persona que cultivó la gramilla del Estadio ‘Alfonso López’ antes de que pasara a ser sintética.
Este investigador, a través de su organización Cafeba Fertintegral, plantea un proceso que incluye separación de residuos sólidos por bandas, compostaje, reciclaje e incineración.
Barón, cuya propuesta no fue preseleccionada por los asesores de despacho, dice que su empresa tiene varios años experiencia en investigación y ha sido certificada a nivel internacional.
Además, asegura que su idea de usar microorganismos para tratar la basura ha sido planteada en varias ocasiones a las Alcaldías de turno (incluso antes de la emergencia sanitaria), pero “nunca fue tenida en cuenta”.
Convierten comida en harina
La propuesta de Cambio Positivo involucra directamente a las amas de casa y requiere hacer separación en la fuente.
Para empezar, se empacan los residuos orgánicos (cáscaras, huesos y sobras de comida) en bolsas negras que se deben guardar en la nevera, para evitar la descomposición.
Por otro lado, en bolsas blancas se recicla el plástico, papel, cartón, latas, etc. Mientras que en bolsas rojas se disponen los elementos tóxicos (papel higiénico, medicamentos bombillos…)
En la planta se hace una reclasificación manual de la basura y después se inicia un proceso para retirarle el agua a los alimentos. El residuo se pica, se muele y se pasa por hornos intercambiadores de calor, hasta convertirlos en harina para concentrado, que según los promotores de la propuesta tiene mayor valor nutricional que el arroz, el maíz y el trigo.
El valor de la instalación de la planta es de $14 mil millones.
Separación por bandas y compostaje
La metodología de Cafeba Fertintegral comprende tres procesos en paralelo: la biodegradación controlada, la recolección de material recuperable y la incineración.
El primer paso se aplica un método de biodegradación controlada en la materia orgánica. Este contempla un 90% de tratamiento aerobio combinado con un 10% de tratamiento anaerobio. El objetivo de este proceso es permitir una degradación acelerada de estos residuos, con el fin de producir un fertilizante orgánico.
Por otro lado, se pretende seleccionar el material recuperable y reincorporarlo al ciclo económico. Este proceso permitiría la vinculación al proceso de los recicladores. Finalmente, los residuos no aprovechables o inservibles se incineran con el fin de incorporar el material resultante al proceso de biodegradación controlada.
La novedad en este caso es que se instalan 14 unidades de recepción que hacen el trabajo de manera paralela, reduciendo el tiempo de tratamiento y los problemas por lixiviados.
Como se reaprovecha casi toda la basura, el costo por tonelada puede ser de solo $18 mil (actualmente se paga $22 mil).














