El Instituto de Rehabilitación Integral Santa Teresita, Iris, que atiende a este tipo de personas se encuentra en crisis económica, debido a que los recursos para su funcionamiento no alcanzan. La Gobernación le entregó un predio en comodato desde hace un año, pero el sitio requiere algunas adecuaciones que por falta de dinero no se han ejecutado.

Publicado por: LUIS ALFONSO CÁRDENAS MATEUS
El Instituto atiende a niños, niñas, jóvenes y adultos en situación de discapacidad física y cognitiva. La dificultad es que la mayoría de sus familias pertenece a los estratos uno y dos, lo que imposibilita el pago de la mensualidad que asciende a más de un millón de pesos.
De estos menores, 67 son subsidiados por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, pero los gastos de los 23 restantes deben ser asumidos por la familia.
Para la directora de Iris, María del Pilar Flórez Schneider, la situación es complicada porque los recursos no alcanzan para atender a todas las personas. “Nosotros hemos contado con el apoyo de la Alcaldía y la Gobernación pero este año ha sido complicado. En algunos casos hemos asumido los gastos de las familias, pero ya la institución presenta un déficit”.
El año pasado la Gobernación de Santander le entregó en comodato unas instalaciones para trasladar el Instituto al centro de la ciudad y mejorar la atención, pero se requiere una inversión de $150 millones aproximadamente para adecuarlo, dinero con el que no cuenta Iris ni las familias que tienen a sus parientes allí.
“Actualmente funcionamos en un sitio en las afueras de la ciudad que ya no cumple con lo necesario para prestar un buen servicio a los pacientes. Por eso acudimos a las empresas, organizaciones y a todos los bumangueses para que nos apoyen y poder acondicionar el lugar”, expresó Flórez Schneider.
Una de las beneficiarias del Instituto, Emilce Jaimes, tiene a dos de sus hijas allí y con el subsidio de la Alcaldía sobrellevaba los gastos, pero en este momento no cuenta con dicho apoyo.
“Le solicitamos al Alcalde de Bucaramanga que nos ayude, porque Iris nos presta un servicio muy grande y la mayoría de nosotros no tiene cómo pagar”. La mujer agregó que su esposo trabaja como vendedor ambulante, pero que con la recuperación del espacio público va a tener que dejar de hacerlo, lo cual agrava su situación.
Otra de las personas que tiene a su hijo en Iris es Clementina Ramírez, madre cabeza de familia y quien tampoco cuenta con los recursos suficientes para pagar los gastos que demanda la atención de su hijo.
“Él es como un niño adulto porque tiene 27 años y toca hacerle todo. Si no fuera por el Instituto no sé cómo sería mi vida, por eso le solicitamos al Alcalde, a la Gobernación y a todos que nos ayuden”.














