
En octubre del año pasado comenzó con malestares a nivel pulmonar y luego de varios exámenes le diagnosticaron cáncer de pulmón: “ese mismo mes me operaron y en noviembre tuvieron que hacerme una lobectomía, me sacaron una parte del pulmón izquierdo. En esa época estaba trabajando con el Hospital, pero con intermediación de la cooperativa de trabajo asociado Quirurgicoop”, manifestó.
Granados Parra aseguró que en febrero de este año, mientras se encontraba en su proceso de quimioterapia, “me comentaron que el Hospital no podía seguir contratando por intermediación de cooperativa, que se debía interrumpir el contrato, pero que el personal iba a pasar a cargo del Hospital, casi todos éramos enfermeras jefes”.
Y agregó: “para entonces me encontraba incapacitada. A todos nos dijeron que debíamos pasar la hoja de vida y a pesar de mi incapacidad la pasé, pero fui la única a la que el Hospital no contrató… la cooperativa dijo que tampoco podía hacerse cargo porque se liquidara ese contrato cesaban sus funciones con el Hospital”.
Cuatro tutelas
Esta fue la situación que llevó a esta enfermera a interponer la primera de un total de cuatro tutelas. Todas han fallado a su favor tutelando sus derechos al mínimo vital, la igualdad y el trabajo.
La última tutela, emitida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial Sala Penal el 24 de agosto pasado, ordena a la cooperativa y al director del Hospital el reintegro de Granados Parra “al cargo que venía desempeñando o a una labor equivalente a la que ocupaba antes de terminar el vínculo contractual entre ambas entidades, teniendo en cuenta su estado de salud”.
Sin embargo tanto el HUS como Quirurgicoop hasta el momento han hecho caso omiso de las órdenes. Es más, ni con un incidente de desacato fallado a su favor, Rosmery ha visto sus derechos restablecidos.
Mientras tanto ella se encuentra sin servicios de salud a pesar de su delicada enfermedad: “tengo que tomarme varios exámenes pero no he podido porque no tengo servicio en la EPS, me he atrasado en quimioterapias y una cirugía de eventración está frenada por lo mismo… necesito urgente que me operen y continuar con mis quimios. Mientras me represan las cosas me complico más y va a ser peor para mi salud”.
Con indignación y un notable desespero por su situación laboral y de salud, la profesional en enfermería concluyó que “no soy un papel que cuando está dañado desechan y cogen uno nuevo. Toda mi vida he trabajado en el Hospital, con el Estado, independientemente si se llama Ramón González Valencia o Hospital Universitario de Santander… yo no he trabajado en ningún otro lado, cómo me van a echar así no más ¿porque estoy enferma?”.


