A la ciudadanía no le quedó de otra que llenarse de paciencia y soportar, una vez más, los trancones.
Publicado por: REDACCIÓN VANGUARDIA LIBERAL
Y es que los motociclistas no solo protestaron por las medidas restrictivas que les piensa fijar la Alcaldía, sino que además bloquearon las calles.
Muy temprano, a las 7:00 a.m., cuando comenzó la parálisis de la ciudad, comenzó el caos.
Todos perdieron: los conductores de buses no pudieron cumplir con sus trayectos oficiales, los taxistas se quedaron sin pasajeros, muchos niños y estudiantes no llegaron a sus jardines o colegios y, por supuesto, los empleados se vieron obligados a almorzar en restaurantes cercanos.
Las diligencias, al menos en zonas como el Centro, se hicieron a pie. Centenares de personas caminaron por las distintas vías de acceso a la capital santandereana.
Casi todos se vieron obligados a hacer largos recorridos, siendo los más afectados los bumangueses que viven en el sur.
El de ayer fue otro día caótico en materia vehicular, como muchos otros a los que nos toca resignarmos cada vez que a alguien se le da por protestar.














