Bucaramanga
Miércoles 12 de junio de 2013 - 12:01 AM

¿Cómo rescatar el transporte público colectivo de la crisis?

Según el Dane, mientras en 2008 el bus convencional movía 460 mil pasajeros diarios, el año pasado Metrolínea y el transporte urbano solo sumaron 322 mil entre los dos. ¿Qué pasa?

Otra de las molestias de los pasajeros tienen que ver con los largos recorridos que tienen que hacer para acceder al Sitm. (Foto: Javier Gutiérrez /VANGUARDIA LIBERAL)
Otra de las molestias de los pasajeros tienen que ver con los largos recorridos que tienen que hacer para acceder al Sitm. (Foto: Javier Gutiérrez /VANGUARDIA LIBERAL)

Compartir

Publicado por: JUAN CARLOS CHÍO

No es ningún misterio: los bumangueses estamos dejando de usar el transporte público colectivo y muchos han optado por comprar carro, moto o usar el transporte informal.

Un informe publicado por el Dane reveló que todos los años entre un 8% y un 13% de los bumangueses ha dejado de usar el bus convencional o Metrolínea.

Mientras tanto, el parque automotor (carros y motos) ha aumentado entre un 7% y un 10% al año desde el inicio de operaciones del Sitm y los transportadores legales denuncian que la piratería está ‘descontrolada’ y amenazan con protestar en los próximos días.

Expertos consultados por esta redacción dicen que una ciudad moderna y eficiente debe darle prelación al transporte público e incentivar su uso. Sin embargo, estas cifras parecen indicar que la ciudad está tomando otro rumbo.

Más preocupante aún es que estas tendencias han sido constantes en los últimos años y todo parece indicar que se van a mantener en el corto plazo.

El problema es el servicio

¿Qué sucede? ¿En qué nos estamos equivocando? ¿Qué correctivos hay que tomar para estimular el uso del transporte público?

Si bien Metrolínea mejoró muchos problemas que tenía el transporte urbano como la contaminación del aire, la guerra del centavo entre los conductores y la congestión en el Centro, estos son factores que no afectan directamente la satisfacción del usuario.

Por el contrario, aquellos que sí inciden, como el cubrimiento (que el Sitm y el bus lleguen a todas partes), los tiempos de desplazamiento (frecuencias, trasbordos, etc), la comodidad del pasajero, el costo del pasaje y la accesibilidad, entre otros, es donde más quejas se han presentado en los últimos años.

Por ejemplo, si bien los recorridos de los articulados son más rápidos, los tiempos de desplazamiento empeoraron, pues la gente se demora en acceder a las estaciones, hacer trasbordos y esperar los buses.

Al respecto, el experto en movilidad Fernando Martínez, explicó que los pasajeros fugados difícilmente se van a recuperar, pero sí advirtió que hay que pegar un ‘timonazo’ urgente para enderezar el camino.

“Si la gente dejó de usar el transporte público es porque estaban insatisfechos. El que compró moto no va a dejar de usar su moto, es como cuando alguien se intoxica en un restaurante, así mejoren el servicio, no va a volver”, aseguró.

“Metrolínea se queda”

A pesar de un amplio rechazo, tanto el gerente del Ente Gestor, Jaime Rodríguez Ballesteros, como el Alcalde de Bucaramanga, Luis Francisco Bohórquez, han insistido en que el Sitm va a seguir operando.

Ya se ha invertido un billón de pesos en Metrolínea (entre recursos públicos y privados) y cualquier solución para recuperar el rumbo del transporte público debe incluir este sistema.

Sin embargo, mejorar el servicio no es tan fácil, pues hay factores que lo obstaculizan, como las dificultades financieras de Metrolínea y de sus operadores, una flota reducida y la escasa infraestructura vial que afecta el Sitm por la congestión en la carreras 27 y 33.

A continuación, algunas líneas generales que hay que seguir para que, según los expertos, se estimule más el uso del bus convencional y de Metrolínea.

Tarifa competitiva

Uno de los factores que ‘espantó’ a los usuarios del transporte público fue el valor de la tarifa, pues prácticamente se hizo más rentable tener una moto o usar el transporte informal que subirse a un bus.

En el 2008 el pasaje costaba $1.150 y era uno de los más baratos del país. Ahora subir a Metrolínea cuesta $1.650 y a un bus tradicional, $1.750. Es decir, el transporte público en Bucaramanga pasó a ser uno de los más costosos de Colombia. Hubo un incremento anual entre un 8% y un 12% (entre $100 y $150), muy por encima de la inflación.

Al respecto, una de las recomendaciones es mantener una tarifa competitiva, como sucede ahora con el Sitm, que es $100 más barato que el bus, pero aplicándolo a todo el transporte público. Los dos sistemas no son rivales, son complementarios.

Puntualidad

Si las frecuencias no se pueden mejorar en el corto plazo, hay que garantizar la puntualidad del sistema. Es decir, si el bus pasa casa 20 minutos, que al menos pase a la hora de siempre. Así, el usuario sale a coger el Sitm a una hora definida y no tiene que quedarse esperando el bus. Para ello hay que mejorar la parte tecnológica, la cual ha recibido muchas quejas de los concesionarios. En el caso de la accesibilidad es poco lo que se puede hacer (los puentes ya están construidos), pero sí se puede mejorar la cantidad de puntos de recarga.

Mejorar cobertura

Con menos de 230 buses en su flota, Metrolínea no puede llegar a todas partes en la ciudad. Lo mismo sucede con el transporte convencional. El problema, según los expertos, es que el bus convencional es visto como una competencia que le genera ‘paralelismo’ al Sitm, cuando realmente es un complemento.

Una alternativa es integrar los dos sistemas y ponerlos a jalar para el mismo lado. Además, hay que hacer una buena reestructuración de rutas y mejorar la cobertura, que el transporte legal sea una mejor opción para el usuario que el ilegal.

El tiempo de desplazamiento

Priorizar la rentabilidad del sistema y sacrificar las frecuencias en Metrolínea ha permitido en el corto plazo acercar al sistema al punto de equilibrio financiero, pero esto ha llevado a un alto grado de insatisfacción. Algunos prefieren comprar una moto o coger un mototaxi que lo puede llevar directo a su destino, sin necesidad de hacer trasbordos o esperar el bus.

Metrolínea y el bus convencional tienen el ‘monopolio’ del transporte colectivo, pero no el de la movilidad. Hay otras formas de movilizarse. Por ello, como buena empresa, debe hallar un equilibrio entre rentabilidad y buen servicio. Mejores frecuencias y menos trasbordos requieren mayores costos de operación, pero también implican usuarios más satisfechos.

Las malas frecuencias, los largos tiempos de espera y el hacinamiento en los buses son las principales quejas de los usuarios. (Foto: Archivo /VANGUARDIA LIBERAL)
Las malas frecuencias, los largos tiempos de espera y el hacinamiento en los buses son las principales quejas de los usuarios. (Foto: Archivo /VANGUARDIA LIBERAL)

Compartir

Publicado por: JUAN CARLOS CHÍO

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad