
Tirados en el suelo quedaron los postes en cemento y el alambre de púa que impedía que el peso de los carros
siguiera debilitando ese terreno, que durante la ola invernal se empezó a deslizar progresivamente y que amenazaba con irse a un abismo, llevándose consigo la vivienda más cercana y poniendo en riesgo a otras tantas.
Fue muy poco el espacio que quedó entre el barranco y la vivienda de Gloria Patricia Reyes Castillo y su familia, el cual fue protegido con un muro en gaviones que permanece estable. No obstante, la preocupación regresó a las vidas de estas personas, quienes piden a las autoridades ayuda, ya que otra vez los vehículos podrían ingresar por ese paso, el cual no es considerado vía pública.
“Hablé con el nuevo secretario de Planeación Municipal y el arquitecto me dijo que debido a que no está empapado de ese caso, va a revisarlo y que programará una visita al barrio para ver de qué manera nos pueden atender esta situación. Lo cierto es que desde junio de 2010 la Alcaldía prohibió totalmente el tránsito de vehículos para prevenir una calamidad, pero al lado de mi casa ahora unas personas derribaron el encerramiento”, manifestó Gloria Reyes Castillo, habitante de Pueblito Viejo.


