Martes 30 de Septiembre de 2014
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Domingo 10 de Febrero de 2013 - 12:01 AM

Cascadas de Chagüatá, un paraíso por descubrir

Luis Fernando Martínez Vargas/VANGUARDIA LIBERAL
Imponentes cascadas de Chagüatá, ubicadas en el municipio de Oiba, un paradisíaco lugar que vale la pena visitar y disfrutar de sus refrescantes y cristalinas aguas, lugar frecuentado por caminantes y amantes de la naturaleza.
(Foto: Luis Fernando Martínez Vargas/VANGUARDIA LIBERAL)
Uno de los sitios más visitados en el municipio de Oiba, por turistas y lugareños, son las cascadas de Chagüatá, ubicadas a escasos 5 kilómetros del casco urbano en la vereda Loma de Hoyos, paradisíaco lugar al que se puede llegar caminando, en una bicicleta todoterreno o en vehículo.

Solo requiere de buen ánimo,  estar dispuesto a caminar y dejarse maravillar por un paisaje sin igual, una de las formas más sencillas es tomando un vehículo hasta la entrada de la vereda loma de Hoyos a un kilómetro de Oiba por la vía hacia Bogotá, estando allí se empieza a caminar hasta la hacienda que lleva el mismo nombre de las cascadas, y luego por un sendero en tramos empedrado y de un leve ascenso se accede a esta maravilla natural.

Durante el recorrido que no supera los 40 minutos, podrá observar diversas labores que desarrollan los labriegos, extensos sembrados de caña, café y pasturas para la ceba del ganado y al fondo el imponente Río Oibita. Si está de suerte, en la hacienda Chagüatá, funciona uno de los molinos más modernos de la zona, donde podrá apreciar la faena de la molienda, degustar un delicioso y refrescante “guarapo” o si  prefiere endulzar el día, lo puede hacer con un pedazo de panela recién salida de los fondos para recargar energías.

Las cascadas se encuentran en medio de un bosque tropical, donde se pueden apreciar diversas especies nativas, es tan exuberante que parece un espeso tejido, en el cual se entrecruzan árboles de enorme tamaño, lianas que van de un lado a otro, enormes helechos, algunas palmeras y otras hierbas que compiten por alcanzar un rayo de sol.

Es una enorme cortina vegetal que no sólo sorprende por la abundancia de especies, sino que también sirve de hogar para organismos únicos,  como aves que pueden ser escuchadas y observadas durante el recorrido, en medio de la espesura es todo un espectáculo ver cómo se abren majestuosas las cristalinas y rugientes aguas de la cascada, que ofrecen una vista sin igual al visitante, que de inmediato invitan a correr para disfrutar de un delicioso, refrescante y relajante baño.

Algunos visitantes, se atreven a escalar algunas de sus múltiples caídas, para relajarse con las cristalinas aguas y gozar de un hidromasaje sin igual.

Cuando visite a Oiba, y desee hacer este mágico recorrido y adentrarse en las maravillas naturales del “pueblito pesebre”, contáctese con los miembros de la promotora de turismo Verde Natural,  quienes le ofrecerán el servicio de guianza, y en un futuro no muy lejano el propietario del predio tiene prevista la construcción de cabañas ecológicas y en la casona de la hacienda se ofrecerá el servicio de alojamiento, en una posada campestre.

Publicada por
LUIS FERNANDO MARTÍNEZ
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