En promedio tres mujeres denuncian diariamente en Bucaramanga ser víctimas de violencia intrafamiliar y de abuso sexual. Paula, una de las víctimas, le narró a Vanguardia.com las razones por las cuales decidió denunciar a su papá, quien maltrata a todos los miembros de su familia.

Publicado por: XIOMARA MONTAÑEZ MONSALVE
“El día que decidí darle un giro a mi vida familiar estaba recibiendo patadas, puños e insultos de mi padre. Experimenté lo que a diario vive mi mamá, sin razón o causa, frente a la mirada de mis hermanos, mis abuelos e incluso frente a extraños.
No sé qué me causó más dolor, si los golpes, el hecho de que yo, su hija consentida, terminara dominada por su fuerza bruta o los gritos de mi bebé de dos años que presenció la escena y asustada dijo: “¡Abuelito ya, no más!”.
Tuve que reconocer que mi padre es un maltratador, que mi vida como madre se ha visto afectada y no quiero esto para mi hija. Así que busqué ayuda y tengo todo listo para denunciarlo ante la Fiscalía. Ni mi mamá ni mi familia lo saben. Si no lo hago, a lo mejor un día él comete una locura y yo termine sin mamá.
El maltrato se intensificó en mi casa desde hace cuatro años. Mi papá siempre ha tenido un carácter fuerte y últimamente cualquier cosa lo irrita, incluso, creo que le perturba el hecho de que hayamos crecido.
No entendemos por qué cuando ve en la televisión u oye en el radio los casos de maltrato contra la mujer pide que metan a la cárcel a los agresores, que los hagan pagar una condena, si él es un maltratador. No tiene consciencia de lo que hace, pues cuando comenzaron sus agresiones le dije que buscara ayuda. Decía que lo iba a hacer y nunca cumplió.
Las golpizas se intensificaron. Mi madre es una mujer sumisa, que le grita unas cuantas frases, pero cuando él se le viene encima la reduce, le da puños, patadas, cachetadas, le tira lo primero que encuentra, la empuja en donde esté y la amenaza: “¡Si me demanda, ¿quién va a alimentar a sus hijos? ¿Quién va a pagar los gastos de esta casa? ¡Usted no tiene con qué!” Ella no tiene trabajo y dependemos económicamente de lo que él nos dé.
El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ha ido a mi casa; sin embargo, a mi papá no le importa lo que ocurre. “¡Se van a morir de hambre!”, es lo que nos grita.
Y es que ante esta situación ya no pienso en la muerte, lo que más me perturba es vivir sometida a los gritos, ataques e insultos. No se está tranquilo en ningún momento. Tuve miedo de denunciarlo, pero esto no significa que no lo quiera. Deseo el bienestar para mi familia, así tenga que asumir las consecuencias que sea”.
El primer paso
Paula* llegó asustada al Centro Integral de la Mujer y narró la anterior historia al grupo de sicólogos, abogados y trabajadores sociales que atienden este tipo de casos a diario. Su suegra la impulsó a pedir ayuda y se encargó de llamar a la Línea Amiga y buscar orientación. Paula reconoce que nunca le pidió que lo hiciera.
Desde ese momento, esta joven de 18 años no ha parado de analizar los distintos mecanismos legales que tiene a su favor para ponerle fin a este cuadro de maltrato al interior de su casa. Sólo espera el día en que la Fiscalía General de la Nación cite a su padre a rendir cuentas de lo que durante todos estos años le ha hecho a los miembros de su familia, “a lo mejor así cambie”, añade.
Como ella, según el Centro Integral de la Mujer, en promedio tres mujeres ingresan a este lugar diariamente buscando ayuda y apoyo para dejar de ser víctimas de todo tipo de violencia, especialmente la que se da en el hogar y la agresión física y sexual. Las cifras desconciertan y crean un gran interrogante en la sociedad bumanguesa: ¿Se han incrementado los casos de violencia contra la mujer con respecto a otros años, o las mujeres se atreven cada vez más a denunciar a sus atacantes?
Según Graciliana Moreno Echavarría, coordinadora del Centro y del subprograma de Mujer y Género de la Alcaldía de Bucaramanga, no existe un estudio en la ciudad que permita saber con claridad lo que está generando un incremento en las estadísticas.
“Con respecto a 2011, según el reporte de denuncias entregado por la Fiscalía, los casos de violencia contra la mujer han aumentado en un 10%. Los reportes de enero a mayo muestran que se llevaron a judicialización 823 casos, de los cuales en 703 las protagonistas fueron mujeres y 120 fueron hombres. Estos últimos son menores de edad abusados sexualmente”, explica Moreno Echavarría.
Como ocurre en el hogar de Paula, el principal atacante es el esposo o la pareja sentimental de la mujer (50%). También se encontró como responsables de la violencia a los exesposos y los excompañeros sentimentales. “Según los testimonios de las víctimas, a pesar de haber concluido la relación, ellos aún se sienten con la autoridad suficiente para controlarlas y maltratarlas”, añade la coordinadora del Centro de Atención Integral de la Mujer.
Violencia sexual
Las menores entre los 0 y los 15 años son las más abusadas sexualmente en Bucaramanga, según Moreno Echavarría. Los altos índices que se registran, señalan a los familiares, padrastros, abuelos, novios, exnovios, inquilinos y amigos del barrio como los principales atacantes.
Las mujeres entre los 16 y los 30 años también son víctimas de la violencia sexual, pero añade Moreno, son al mismo tiempo las que más denuncian.
“Dentro de los estudios del Instituto de Medicina Legal se evidencia que las mujeres en condición de pobreza y pobreza extrema son las que más denuncian y tienen fe en el aparato judicial”, comenta la experta.
En los estratos altos ocurre todo lo contrario. “Prevalece la tendencia a silenciar lo ocurrido, porque existe temor a la revictimización. Todo lo que implica un proceso jurídico y el someterse al escarnio público hace que la mujer no denuncie la violencia en su contra”, explica Graciliana Moreno.
Respaldo gratuito
Según Isabel Cristina Caicedo, sicóloga del Centro Integral de la Mujer, allí se adelanta un trabajo de asesoría, intervención y seguimiento de cada caso reportado por las mujeres maltratadas, de la mano de cuatro sicólogos, cuatro abogados y una trabajadora social: “Nuestra atención no termina en el momento en que la mujer denuncia ante la autoridad, continuamos atendiéndola y si desea, también le prestamos apoyo a los familiares que resulten afectados”, comenta Caicedo.
Si bien es cierto que las víctimas hablan con los profesionales sobre lo que les ocurre, no siempre deciden denunciarlo y acogerse a los beneficios de protección que la ley colombiana tiene.
Para Diana Karina Roa, sicóloga del Centro, las personas no están preparadas para romper los ciclos de violencia que se están presentando en el hogar. “Por el miedo a denunciar y a lo que pueda ocurrir, no lo hacen y eso se debe hacer, pues las mujeres tienen derechos y la ley las cobija”, añade Roa.
“Muchas de estas mujeres no reconocen el valor de la dignidad. Un hijo es un bonito ejemplo (haciendo referencia al caso de Paula) de cómo se puede actuar. Vale aclarar que no se está destruyendo un hogar al denunciar, pero sí se está buscando protegerlo, porque no queremos que pase una desgracia”, concluye la sicóloga Caicedo.
La violencia en cifras
Violencia intrafamiliar
* 823 casos denunciados entre enero y mayo de 2012.
* 703 casos en los que la víctima fue una mujer.
* 50% de los casos tuvieron como principal agresor al esposo o compañero sentimental.
* 40% de las denunciantes son mujeres entre los 20 y los 30 años.
Violencia sexual
* 347 casos denunciados a la Fiscalía entre enero y mayo.
* 87% de los casos involucran violencia contra las mujeres
* 13% involucra a hombres menores abusados.
* 26% de los casos corresponden a mujeres en entre los 16 y los 30 años.
* 45% corresponde a menores entre los 0 y los 15 años.
* El 80% de los victimarios son familiares y conocidos.













