Martes 2 de Septiembre de 2014
Publicidad
Publicidad
Región
Patrocinado por:
Martes 20 de Noviembre de 2012 - 09:18 AM

La estudiante ejemplar de la prisión de Bucaramanga

César Flórez / VANGUARDIA LIBERAL
La estudiante ejemplar de la prisión de Bucaramanga
(Foto: César Flórez / VANGUARDIA LIBERAL)
Privada de su libertad, paradójicamente es donde Liliana León ha tenido la oportunidad de hacer lo que no pudo cuando se encontraba afuera de esos muros: estudiar. Llegó a prisión con estudios de solo hasta quinto de primaria, pero este año obtuvo uno de los 200 mejores puntajes del Icfes y en diciembre se graduará como bachiller. Esta es su historia.

Casi 695 mil personas de todo el país presentaron este año las pruebas Saber 11º. Todos acudieron a diferentes aulas de clase, listos para demostrar qué tanto habían aprendido. Pero en Bucaramanga, una de ellas no lo hizo en un aula, sino en la prisión. Fue Liliana Lucero León, quien desde hace seis años y ocho meses se encuentra privada de su libertad en el centro de reclusión para mujeres, pagando una pena de 17 años por secuestro extorsivo.

Allí, desde la cárcel, esta mujer de 36 años, oriunda de San Vicente de Chucurí, midió sus conocimientos como cualquier otro estudiante de Colombia.

Bajo las mismas condiciones logísticas de colegios o universidades y la misma complejidad de las 249 preguntas que componen el examen de ingreso a la educación superior, Liliana logró uno de los 200 mejores puntajes del país en las pruebas aplicadas para estudiantes del calendario A.

Un desempeño destacado y sorpresivo hasta para ella misma, pues todos sus estudios de bachillerato los ha cursado en la cárcel, donde a pesar de los esfuerzos por promover los programas de educación para las reclusas, no se cuenta ni siquiera con libros suficientes para estudiar.

Las clases son dictadas por miembros de la guardia y administrativos, incluso una de las internas es quien se ha encargado de la enseñanza del inglés.

Al estar a punto de cumplir casi la mitad de su condena y a unas cuantas semanas de graduarse como bachiller, Liliana reconoce que no tenía mayores expectativas con los resultados del examen.

-“Esperaba pasar las pruebas, pero no creía que fuera a sacar un buen puntaje y mucho menos que el Icfes me enviara una carta felicitándome… Acá adentro no es fácil estudiar, nos apoyan bastante y estoy muy agradecida, pero obviamente la educación no es la misma que en cualquier otro colegio afuera”.

Con los resultados del Icfes en sus manos y un poco nerviosa por la responsabilidad que siente al saber que ahora varias de sus compañeras la ven como un ejemplo, asegura que su mayor satisfacción es sentir que se encuentra más cerca de lograr la meta que se propuso el mismo día que llegó a la prisión: aprovechar cada minuto para algún día ser un modelo para sus dos hijos.

-“Cuando llegué había hecho hasta quinto de primaria. Este año voy a terminar once grado. Quise estudiar para superarme como persona, para ser mejor y tener más oportunidades cuando salga en libertad, pero sobre todo, para que mis hijos vean un ejemplo en mí. Sueño con el día en que salga y pueda guiarlos, para que no cometan los mismos errores que sus papás”.

Su empeño ha sido tal que durante el tiempo que lleva en prisión ha realizado más de 20 cursos. No hay capacitación que ignore, por eso en su larga lista se encuentran cursos de panadería, bisutería, tejido y hasta pintura al óleo.

-“Mi pensamiento está en el día en que salga. Quiero que cuando eso pase yo sea una mujer diferente, tener cómo sostener a mi familia y ofrecerles todo lo que no han tenido durante este tiempo que he estado lejos de ellos”.

Si bien allí, privada de su libertad, paradójicamente es donde ha tenido la oportunidad de hacer lo que no pudo cuando se encontraba afuera de los muros, reconoce que no ha sido fácil, pues sus días apenas alcanzan para estudiar y trabajar al mismo tiempo.

Aunque trabaja en el casino de la guardia desde las seis de la mañana hasta el mediodía, a la una de la tarde llega al salón de clases sin falta, donde estudia hasta las cinco; mientras que en las noches designa parte de su tiempo para hacer tareas y repasar para algún examen.

Fruto de la dedicación que le reconocen sus maestros, compañeras y hasta la directora del centro de reclusión, hace algunos días, junto con los resultados de sus pruebas Saber 11°,  el Icfes le otorgó la posibilidad de acceder a un crédito con el Icetex para realizar los estudios superiores que desee.

Aunque todas las internas tienen la oportunidad de acceder a los programas académicos que quieran dentro del centro de reclusión, admite que no todas sus compañeras las aprovechan.

-“De unas 37 que entramos a estudiar solo quedamos 12, porque no a todas les gusta, pero mi esperanza es que ellas se motiven, que vean que sí vale la pena estudiar. Esta es una oportunidad que se nos da, a pesar de cualquier error que hayamos cometido”.

Su historia

Por unos instantes Liliana mira hacia el pasado y admite que, sin duda, pudo haber tomado mejores decisiones en su vida, más aún cuando piensa en sus hijos.

Sentada en uno de los patios de la cárcel se dispuso a recordar cómo llegó allí, no sin antes concluir sin titubeos:

-“Fui como una tonta útil”.

Tal y como si todo hubiera ocurrido pocos días atrás, esta mujer relata cómo el 10 de noviembre de 2005, pasadas las seis de la tarde, cambió su vida y la de su familia, cuando aceptó participar en un secuestro.

“Necesitaban a una mujer para que los acompañara y no despertar sospechas en el camino. Todo ya lo habían planeado entre el papá de mis hijos y varios amigos suyos. Supuestamente yo solo me iba a quedar esperando en el carro, pero no. Esa noche me dijeron que tenía que entrar con ellos al lugar donde iban a hacer el secuestro, incluso me dieron un revólver. Tenía miedo, porque yo nunca había hecho algo así”.

Todo lo que sucedió a partir de ese momento estuvo fuera del guión: la intención era raptar al hijo de un cañicultor, pero al no encontrarlo decidieron llevarse al hombre de 56 años. Además, en el traslado del rehén ya no iban a participar todos, y de esta etapa solo se encargaría Liliana junto a su esposo. Así fue, y Liliana terminó custodiando a un secuestrado. El tiempo pasaba y los $700 millones que exigían por la liberación no llegaban.

Finalmente, justo antes de que se cumplieran 100 días del secuestro, unidades del Gaula de la Policía irrumpieron en el sitio donde mantenían cautivo al cañicultor.

Ese día eran las seis de la mañana y nada indicaba que fuera un día diferente a los que había vivido durante los últimos tres meses: el mismo secreto, los mismos temores, el mismo pecado.

Sin embargo el silencio de aquella mañana fue interrumpido por los sonidos de pisadas que retumbaron en sus oídos y ahuyentaron todo sueño.

-“Es la guerrilla. Nos van a matar”, pensó Liliana en un primer instante.

Luego de varios intentos fallidos por determinar qué estaba pasando afuera de la casa, ella y las otras personas que la acompañaban entendieron que se trataba de la Policía.

Una incertidumbre mayor se apoderó de su razón y el momento pareció congelarse en el tiempo.

En minutos, Liliana tenía unas esposas ajustadas en sus manos, al igual que marido (de quien actualmente ya está separada), su prima, el marido de su prima y un tío.

Al caminar esposada frente a su hija de 2 años, su hijo de 12 y su mamá, sintió la vergüenza que quizá fue la mayor condena para ella.

Para Liliana el mundo a su alrededor se oscureció. La incertidumbre sobre su futuro la embargó y al mismo tiempo entendió la magnitud de lo que había hecho y el alto precio que debía pagar.

-“Mis hijos siempre fueron mi preocupación, vivir sin verlos crecer. Siempre me preocupó saber que iban a crecer sin papá ni mamá”.

Por ahora, mientras sigue dedicada a su trabajo y se empeña en terminar con excelencia su bachillerato, Liliana sueña con el día en que salga por las puertas de la prisión para reencontrarse con su familia.

“Será como si volviera a nacer, como ver el sol después de la tormenta”. Aunque reconoce que puede ser un momento duro: “tendré la oportunidad de hablar bien con mis hijos y sé que tal vez me van a reprochar muchas cosas. Espero que me perdonen y conozcan que todo lo que he logrado acá es por ellos, quiero enseñarles que la prisión me dio una segunda oportunidad y ahora soy una persona diferente”.

 

Publicada por
ÉRIKA JULIANA MARTÍNEZ
Su voto: Ninguno (13 votos)
Compartir en facebookCompartir en twitterCompartir en my spaceAgregue a digg.com
Agregar comentario
Agregar comentario
Comentarios de facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Agregar comentario
Agregar comentario
Comentarios de facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad

Patrocinado por:
 
Dorado Tarde
Sorteo del 1 de Sep
6
4
0
4
Culona
Sorteo del 1 de Sep
6
7
8
8
Astro Sol
Sorteo del 1 de Sep
virgo
0
5
5
8

Zona Comercial

Publicidad
Todos los derechos reservados Galvis Ramirez & Cia S.A. - 2014 - Bucaramanga - Colombia. Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular. Términos y condiciones