Martes 30 de Septiembre de 2014
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Miércoles 19 de Diciembre de 2012 - 09:42 PM

La otra cara de los suicidios en Barrancabermeja

Archivo/VANGUARDIA LIBERAL
La otra cara de los suicidios en Barrancabermeja
(Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
Según el Dane y la Secretaría Local de Salud de Barrancabermeja, el suicidio en esta ciudad ha aumentado en los últimos dos años. Muchos atribuyen esta ola de muertes a espíritus malignos y a las malas energías dejadas por los bares que décadas atrás funcionaron en la zona. La Iglesia no le da crédito a los mitos de la comunidad.

El minutero de mi reloj no alcanza a cruzar la línea de las 2:00 de la tarde y un sol inclemente cubre las calles desiertas del barrio El Campestre. Mi recorrido por estas vías, que un día hicieron parte de una zona de tolerancia y foco de disputa de los grupos armados, apenas comienza.

Cada uno de mis pasos por la calle 39, entre carreras 62 y 63, es acompañado por un ritmo vallenato que retumba no solo en  mi cabeza, sino en la de algunos apurados transeúntes que caminan rumbo a sus trabajos.

Es 28 de noviembre y por casualidad me recibe Oliva Rodríguez, propietaria de la tienda Colinas del Campestre. La mujer corta de tajo la tertulia que mantiene con una vecina para recibirme. Su mirada interrogante es acompañada por un silencio medido, pero al final, expresivo. Empezó así nuestra conversación.

-¿En qué le puedo servir?

-Estoy indagando sobre los suicidios que han ocurrido en el barrio. ¿Sabe algo?

A Oliva se le entrecorta la voz y un par de lágrimas empiezan a rodar por sus mejillas. La mujer que minutos antes se veía fuerte, se desvanece ante el interrogante.

“Estoy muy deprimida por eso que está pasando aquí en el barrio. Mejor siga y se sienta y hablamos del tema”, expresa.

Las malas noticias

“Sí, es acá donde mis vecinos se suicidan. Es difícil hablar del tema, porque yo he vivido esto siete veces”, asegura Oliva, testigo de estos casos en tan sólo dos años.

Mientras se acomoda en su asiento me explica que al novenario de Wilfran Sepúlveda solo le falta una misa y que este hombre de 39 años se quitó la vida el pasado 20 de noviembre en el patio de su casa, ubicada a tan solo dos viviendas de la suya.

También recuerda que han pasado apenas cinco meses desde que Ciro Alfonso Gómez Rueda, de 57 años, se mató ahorcándose en la casa de su pareja sentimental, a no más de una calle, el pasado 28 de junio.

Comenta que Simón Arciniegas, de 52 años, comerciante y dueño de varios lotes en El Campestre, fue encontrado colgado en el patio de su casa el 2 de febrero, y que según su familia, padecía esquizofrenia.

Tras haber recordado los tres últimos suicidios ocurridos en 2012, Oliva da rienda suelta al “rosario” de extrañas muertes que han azotado su barrio, una zona que ella considera alegre, pero con historias de espanto.

“El primero que se suicidó vivía a dos cuadras. Era el hijo de una vecina y tenía 15 años. Su muerte fue en noviembre de 2010. No se sabe porqué ese joven se mató. Utilizó una sábana para ahorcarse”, asegura la presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio Colinas del Campestre, sector aledaño a El Campestre, que no supera las 50 viviendas.

“El segundo se quitó la vida aquí cerquita”, dice la mujer, al referirse a Jaime Castillo López, de 28  años, quien se ahorcó el 11 de enero de 2011 con una correa que colgó de la puerta de la casa de su excompañera sentimental y madre de dos hijos.

Cuenta Oliva, apenas acababa de transcurrir un mes desde la muerte de Jaime Castillo López cuando el 16 de febrero de 2011, en medio de una tarde soleada, Nilson Quiñónez se ahorcó en el cuarto de una antigua pensión llamada Quinto Patio, lugar que fue un reconocido bar hace más de 50 años. 

Fue entonces cuando los habitantes de El Campestre comenzaron a sospechar y a especular que algo extraño pasaba, especialmente entre las carreras 62 y 63, entre calles 39 y 40. “Lo que empezó a decir la gente es que esta zona está embrujada por los prostíbulos”, afirma Oliva.

Pero quizá fue el cuarto episodio el que más generó asombro y temor en El Campestre. El 21 de agosto de 2011, Carlos Alberto Rudas  decidió acabar con su vida usando un arma de fuego, no antes de asegurarse de rematar a balazos a su pareja sentimental y a sus dos hijastros menores de edad.

Para la época, según los reportes de la Policía, se aseguró que la masacre familiar ocurrió por causas económicas, pero para los habitantes del sector, el homicidio esconde otra realidad: ¿Acaso un espíritu o malas energías? Los rumores han trascendido a tal punto que la comunidad busca la ayuda de la Iglesia para que los ayude “a salir de esta”.

 ¿Tierra maldita?

Al recorrer Colinas del Campestre, la comunidad cuenta que en esa zona se abrieron muchos prostíbulos en la época de la bonanza petrolera y que muchas mujeres se practicaron abortos.

Narra el historiador barranqueño Arturo Moncada Rodríguez que a comienzos de los años 60, ante la presencia de los prostíbulos y bares en el área de la avenida del Ferrocarril, las autoridades decidieron trasladar a una zona alejada de los sectores residenciales tales actividades y que el Campestre fue escogido para esto.

Aún bares como Quinto Patio mantienen la placa que los identifica como antiguos prostíbulos. Comentan quienes visitaron la zona, que allí funcionaron otros establecimientos como La Negra Tomasa, El Toro Sentado o La Mafafa. El paso del tiempo no ha borrado la marca que dejó la zona de tolerancia en este barrio.

Por eso hay quienes culpan a los bares y aseguran que las malas energías que de ellos emanó décadas atrás, es la que hoy se libera y trae la desgracia a las casas del sector.

Otros incrédulos aseguran que el posible mal proviene de las muertes provocadas por los asentamientos de los grupos guerrilleros y paramilitares a finales de 1998, cuyas masacres y hostigamientos también martirizaron a los pobladores de la Comuna Siete.

Aumenta el suicidio en Barrancabermeja

Según soporta en su base de datos el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, al 30 de septiembre de este año, de las 44 muertes por lesiones autoinfligidas ocurridas en Santander, 15 han ocurrido en Barrancabermeja.

El Instituto Colombiano de Medicina Legal no entrega datos alentadores. Según los reportes, en el año 2010 se registraron ocho suicidios en el Puerto Petrolero; sin embargo, en 2011 los casos aumentaron a 17. A la fecha de este año, la cifra alcanza los 15.

La médica especialista en siquiatría del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Heydy Luz Chica Urzola, asegura que sería interesante plantear si podría distinguir el suicidio como una opción válida producto de una decisión elaborada y no relacionada con una enfermedad mental. Sin embargo, concluye que infortunadamente, las causas pueden ser infinitas, pero su consecuencia no es deseable.

“A pesar de su origen multicausal, actores tales como la falta de amor, de dinero, salud, entre otros, con frecuencia son los determinantes y detonantes de este acto auto-destructivo”, indica la funcionaria.

Por su parte, la Secretaria Local de Salud de este municipio, asegura que ha adelantado un estudio (ver recuadro) durante este año, en el que evidenció posibles víctimas de este flagelo. Sin embargo, no ha analizado ni dado solución a lo que ocurre en el barrio El Campestre.

Para Mauricio Rojas Ávila, sacerdote de la parroquia San Pedro Claver del Puerto Petrolero, “nadie sabe con la sed que otro vive. A mí me llama la atención el fenómeno, porque raramente se concentra y está ocurriendo muy seguido en ese sector específico. Desconozco porqué sea, pero no considero que sea por esas cosas de magia, ritos o ese tipo de cosas oscuras de las que la gente habla”, afirma el párroco.

El cura del sector también desestima que la situación se presente por las condiciones económicas de los habitantes, cuyo estrato es uno. “De ser por las condiciones económicas muchos más harían lo mismo”, concluyó el miembro de la iglesia católica.

Presuntas víctimas

La Secretaría Local de Salud del Puerto Petrolero presentó un estudio al cierre de septiembre, en el que evidenció el seguimiento que se le hace al tema del suicidio, especialmente a posibles víctimas.

Según el Sistema de Vigilancia Epidemiológica, se reportaron 19 intentos de suicidio, de los cuales el 57,8% eran mujeres y el 42.2%, hombres. Además, se encontró que el 50% de las personas que intentaron suicidarse lo hicieron bajo el efecto de sustancias psicoactivas, que un 30% lo intentó por tener problemas económicos, que un 10% por la depresión que le produjo una relación sentimental y el 10% restante por problemas escolares.

A partir de este estudio, la Coordinación de Salud Mental del eje programático de Salud Pública, ha realizado visitas de campo a los distintos sectores donde habitan las posibles víctimas y les ha prestado apoyo sicológico, según informó Leyda Moreno Mármol, coordinadora de esta área.

Publicada por
JEAN JAVIER GARCÍA MONCALEANO
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