Martes 23 de Septiembre de 2014
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Martes 05 de Marzo de 2013 - 10:05 AM

La locomotora testigo del olvido

Javier Gutiérrez/VANGUARDIA LIBERAL
La locomotora testigo del olvido
(Foto: Javier Gutiérrez/VANGUARDIA LIBERAL)
El Café Madrid es un barrio del norte azotado por la violencia, la desigualdad social, el desplazamiento y la violencia intrafamiliar. Pero décadas atrás fue una zona próspera, gracias al paso del tren. ¿Qué queda de aquellos años?

Mientras Hipoldo Ortiz Niño supervisa los arreglos del frente de su casa, acompañado por Gabriel Rojas Ramírez, traen al presente lo que un día fue su labor como ferroviarios en la estación Norte de Bucaramanga. Estos pensionados de los Ferrocarriles Nacionales, que viven desde hace más de cuatro décadas en el barrio, recuerdan que el Café Madrid gozaba de mucho prestigio y reconocimiento.

Un sinnúmero de turistas y viajeros se detenían en el lugar a contemplar el moderno Club Ferroviario, con piscinas, casinos, canchas deportivas, restaurantes y pistas de bailes. También admiraban a las mujeres que iban en busca de sus novios y esposos, que regresaban luego de semanas de trabajo lejos de sus casas, con pescados, carne, plátanos, yucas, leche, queso y toda clase de víveres que les regalaban en otras estaciones.

Entra en la conversación Ana Belén Ochoa, esposa del fallecido pensionado conocido como Angarita, quien desde hace 35 años vive en el sector. Asegura que recordar al tren solo le trae felicidad. “Mi esposo era vigilante del taller, no viajaba, y a pesar de estar cerca de la casa, no dejaba de producirme alegría saber que su trabajo nos permitía ser parte de esa importante empresa.  

Por esos años, según narran Gabriel, Hipólito y Ana Belén, los trenes no solo llegaban cargados con pasajeros y víveres. En los vagones viajaban los sueños y las esperanzas de muchos santandereanos y colombianos, que dejaban sus lugares de origen para asentarse en el Café Madrid, símbolo de progreso y pujanza de la antigua Bucaramanga.

Pero esto ya es cosa del pasado. Ana Belén, nostálgica, asegura: “Ahora a uno le da tristeza acordarse de esas épocas”. Ni la vieja locomotora que reposa sobre una base de concreto, pintada de color verde, custodiada por Luz Estella Mantilla, les parece una pieza representativa de lo que fue este lugar años atrás.

De lo que un día fue la División Santander de los Ferrocarriles Nacionales no queda nada. Dice Gabriel que los políticos de turno han acabado con todo y la comunidad, en su mayoría proveniente de otros departamentos, ha destruido lo poco que queda. “Ni hablar del incendio del año pasado que acabó con la torre de la estación, que según dicen era patrimonio cultural de la Nación”.

De los rieles ya no hay rastro, menos de la cancha donde entrenaba el Atlético Bucaramanga, pues fue allí donde un alcalde mandó a construir el conjunto residencial La Estación. Del club sobreviven las canchas, unas piscinas con las baldosas quebradas y un kiosco al que se le cayó el techo de paja y que es frecuentado por un grupo de porristas y bailarines de hip – hop, dos veces a la semana.  

La locomotora parece intacta. Duró abandonada en la gerencia de la División, donde hoy funciona el Colegio Minuto de Dios,  y tras la desaparición de los Ferrocarriles, algunos vecinos y pensionados decidieron ubicarla donde permanece hoy, para que no desapareciera, como el resto de recuerdos que dejó a su paso el tren.

 

La custodia de una reliquia

Hace 13 años, Luz Estella Mantilla llegó al Café Madrid contratada por la Alcaldía de Bucaramanga, para custodiar los terrenos del antiguo Club Ferroviario. Desde el día en que se trasladó al lugar, esta mujer afirma que la locomotora ha estado bajo su cuidado y el de algunos habitantes del barrio, pues no tiene dolientes por parte de la Administración Municipal.

Según narran algunos documentos históricos de la región, esta locomotora fue una de las primeras que entró a Colombia por el puerto de Buenaventura, para ser parte del sistema de los Ferrocarriles Nacionales, en el año 1909. Funcionaba con carbón y jalaba entre cuatro y cinco vagones.

Pero el cambio de las locomotoras a carbón por las de motor diesel hizo que esta fuera trasladada a los patios y talleres de la División, para los cambios de vagones de los trenes que recorrían el sistema.

Con el paso de los años, asegura Luz Estella, los vagones y las piezas de acero que quedaron del ferrocarril fueron vendidos por chatarra. “La que sobrevivió fue la vieja locomotora, tal vez porque no saben el valor histórico que representa esta máquina”, añade esta vigilante.

“Se ha hablado de rescatar no solo la locomotora sino el Club y la zona recreativa que aún sobrevive, pero nadie habla de invertir en un espacio recreativo para la comunidad que tanto lo necesita, menos de un museo o de algo que exalte la importancia que tuvo el Café Madrid en aquellos años”, comenta Luz Estella.

¿Qué se proyecta en la zona?

La violencia en zonas como el Magdalena Medio y el sur de Bolívar generó la llegada masiva de personas desplazadas al Café Madrid, que se albergaron en la antigua estación y sus bodegas. A pesar del esfuerzo de organizaciones sociales, entidades públicas y de la misma comunidad, la problemática social sigue siendo compleja y esto, sumado a los altos índices de delincuencia, violencia intrafamiliar y sexual, aumenta la desigualdad social en la zona.

Sin embargo, líderes comunales y presidentes de Juntas de Acción Comunal, JAC, como Luis Alfonso Contreras y Pedro Antonio Correa están seguros de que el rescate de la memoria histórica del Café Madrid, sumado a la construcción de escenarios deportivos, le cambiarían la mala imagen que hoy tiene este barrio.

“Necesitamos espacios deportivos para los jóvenes. Por esto es que caen en las drogas y la delincuencia. Sería bueno contar con salas de cine y juegos mecánicos para los niños”, pide Pedro Antonio.

Luis Alfonso asegura que existen esperanzas en recuperar la historia de los ferrocarriles, ya que en el último mes han recibido la visita de antropólogos, sociólogos e historiadores del Ministerio de Cultura, que al parecer están interesados en que el Café Madrid haga parte de los proyectos del Plan Nacional de Recuperación de las Estaciones del Ferrocarril.

El tema también ha despertado el interés de la comunidad estudiantil de la Universidad Industrial de Santander y de la Autónoma de Bucaramanga, quienes buscan a través de documentales y tesis de grado recoger los cambios sociales y políticos que trajo el tren a esta zona de la ciudad.

“Se ha hablado de reactivar de nuevo las locomotoras y poner en marcha un tren turístico que llegue hasta Puerto Wilches, con el apoyo de la industria japonesa, pero aún no hay nada definido”, añade Luis Alfonso.

Según este presidente de la JAC del Café Madrid, también se ha hablado de reconstruir la estación que se quemó y de recuperar el campamento, que aún está invadido por personas que no tienen una vivienda propia.

“Ojalá se dé todo lo que nos prometen o al menos nos dejen adaptar una zona deportiva. El antiguo Club Ferroviario no es suficiente y está deteriorado. Además, nos llegan jóvenes desde Villas de San Ignacio, Betania y Campo Madrid, que no tienen donde ejercitarse”, pide Luis Alfonso.

Los habitantes del Café Madrid, los ferroviarios pensionados y los amantes de la historia esperan la llegada de buenas noticias, como las anunciaba el pito de la locomotora y la estela de humo que dejaba a su paso por esta zona. Temen que ninguno de los planes mencionados se dé a corto o mediano plazo y que el lugar sea utilizado para la construcción de viviendas de interés social, como algunos presagian.

Proyectos del Invisbú

Silvia Camargo, directora del Instituto de Vivienda de Interés Social y Reforma Urbana de Bucaramanga, Invisbú, asegura que se contempla la construcción de un polideportivo en el antiguo Club Ferroviario, que contará con piscinas, un salón comunal, juegos infantiles y canchas de fútbol, basquetbol y voleibol. Asimismo, se tiene pensado la construcción de un centro de salud.

Camargo aseguró, en diciembre de 2012, que el proyecto del polideportivo hace parte de la Estación Fase II y Fase III, proyectos de vivienda para esta zona, y que se buscarán recursos nacionales para sacar adelante esta iniciativa.

Datos

* En 1996 fueron declaradas como Bienes de Interés Cultural de la Nación las 350 estaciones de pasajeros que quedaron del antiguo sistema ferroviario de Colombia, según el Ministerio de Cultura.

* Luego de la clausura del ferrocarril por parte de Ferrocarriles Nacionales, en 1991, los problemas sociales en el Café Madrid aumentaron, según sus pobladores. Por ahora, esperan a que el Ministerio de Cultura impulse un proyecto para recuperar la memoria histórica del lugar y que la Alcaldía mejore las instalaciones deportivas del antiguo Club Ferroviario.

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xio
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