Bucaramanga tiene cerca de 47 mil mascotas, entre perros y gatos, lo que indica una sobrepoblación de estas especies, según la Policía Ambiental y Ecológica y el Centro de Zoonosis de Bucaramanga. A esto se suma, según las autoridades, el alto índice de maltrato y abandono al que son sometidos los animales. Además persiste la falta de conciencia en el cuidado de los animales.

Publicado por: XIOMARA MONTAÑEZ MONSALVE
La historia de tres perros que permanecieron encerrados durante un año en precarias condiciones en una casa abandonada, ubicada sobre la avenida González Valencia con calle 52, cuya dueña aseguró que los mantenía allí para que cuidaran el predio y no dejaran que nadie lo invadiera.
Los cuentos que narran los vecinos de una vivienda del barrio Bolívar sobre una anciana que vive con su hijo y al parecer más de 25 animales, entre canes y felinos, que se pasean por el techo del vecindario y hacen sus necesidades en los jardines del sector, lo que ha generado toda clase de enfrentamientos.
La realidad de perros y gatos que abandonan en sacos y cajas, o peor aún, que son lanzados desde la calle al interior del Centro de Zoonosis de Bucaramanga, ubicado en el norte de la ciudad, y que a veces mueren atropellados sin que los veterinarios puedan prestarles atención.
O los casos de mascotas que fallecen por inanición, porque sus dueños las dejan encerradas durante varias semanas al irse de vacaciones o en manos de alguien que no conoce sus cuidados.
Estas y cientos de historias más son registradas a diario por la Policía Ambiental y Ecológica de Bucaramanga, por organizaciones defensoras de animales y por el Centro de Zoonosis, lugar donde son llevados animales que no tienen dónde vivir.
Son el reflejo de la indolencia de la sociedad santandereana frente al cuidado de las mascotas, aseguran las autoridades. “Al parecer, tener una mascota se ha convertido simplemente en moda, pero esto no es así. Tener a cargo un animal es una obligación que le compete a su dueño”, asegura el intendente Alexander Aguilar Marín, jefe del Grupo de Protección Ambiental y Ecológica de la Policía Metropolitana.
El maltrato animal y el abandono no es lo único que preocupa a las autoridades. A la fecha, según los reportes hechos durante las jornadas de vacunación en los barrios de la ciudad, Bucaramanga tiene una sobrepoblación de mascotas: cerca de 40 mil perros y siete mil gatos.
No se tiene claridad de cuántos están en la calle, pues la mayoría tienen un hogar, pero según la Fundación Amiga de los Animales y de la Naturaleza, Fanat, esto no es garantía, ya que cuando la mascota crece “empieza a estorbar”.
Esterilización versus abandono
Una de las soluciones planteadas por la Secretaría de Salud y Ambiente del Municipio, adelantada por el Centro de Zoonosis, es la esterilización de perros y gatos, especialmente, en los estratos uno y dos.
“Estamos adelantando la esterilización bajo cita previa. Este tipo de cirugía es solo para estratos uno y dos, y para animales que deambulan en la vía pública, porque la idea es que la persona que tiene recursos lo haga en un sitio privado y no le quite la oportunidad a un animal que sí lo necesita”, asegura Dayro Muñoz, coordinador del Centro de Zoonosis.
Hasta aquí todo marcha bien, asegura este profesional, pero más allá de este trabajo, los veterinarios y funcionarios de la institución deben enfrentarse al abandono del animal, situación que les preocupa porque no tienen espacio para recibir a más perros y gatos.
“La gente de manera irresponsable deja los animales en cajas, en costales amarrados, atropellados y heridos en la puerta del Centro, sin ningún tipo de consideración. Si no les recibimos los animales, los dejan amarrados a la puerta del centro o hasta el punto de dejarlos sueltos, expuestos a que un vehículo los atropelle, pues estamos ubicados frente a una vía rápida”, expresa Dayro Muñoz.
“Falta crear cultura, concienciarnos de que los animales no son solo una cosa o un problema solo para sus dueños. También son problema para los que no quieren tener un animal. Se tiene que respetar las normas y buscar el bienestar para las mascotas”, añade este veterinario.
Adopciones, poco solicitadas
Sumada a la esterilización, la adopción es una estrategia más para controlar la sobrepoblación de mascotas en la ciudad, difundida por organizaciones como Fanat y la Policía Ambiental y Ecológica.
“Muchos de los animales que llevamos al Centro de Zoonosis o que encontramos en completo abandono consiguen un hogar que los acoge y les presta la atención que se merece, pero no son muchos los que corren con esta suerte”, afirma el intendente Aguilar.
Alejandro Sotomonte, director de Fanat, asegura que en muchos casos la adopción se ve forzada y no siempre es voluntaria. No obstante, son un buen método para sensibilizar a la comunidad sobre esta realidad.
“Un 70% de las personas que adopta animales lo ha hecho antes. Es decir, son pocos los que llegan por primera vez a adoptar un perro o un gato abandonado. Por esto, es frecuente que veamos en muchos hogares a varios animales. Lo que sí tiende a crecer es el comprar animales de razas que ‘están de moda’, como si un perro o un gato fuera una prenda de vestir o un electrodoméstico”, explica Sotomonte.
Según afirma el Director de Fanat, la sobrepoblación de mascotas, el maltrato y el abandono de animales deriva especialmente porque “las familias o las personas que compran un perro o gato no están preparadas para asumir el reto y la obligación de su cuidado”.
“Hoy las personas están traídas por razas medianas y pequeñas, cuyo objetivo es tener una mascota sin importarles el lugar donde viven, si están acompañadas o no y si tienen o no los recursos para mantenerlas. Al final, cuando se cansan del animal, llaman a las fundaciones para que los reciban, sin importarles nada”, añade Sotomonte.
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Esto, además del maltrato animal, también genera enfrentamientos entre vecinos y casos que, aunque parezcan inverosímiles, son pan de cada día, asegura Aguilar Marín de la Policía.
“Hace poco dejaron abandonado a un burro en un parqueadero en Provenza. El dueño nunca apareció. Tuvimos que montarlo a la ‘panel’ de la Policía, llevarlo a un lugar seguro donde un hombre se hizo cargo de él. El nuevo dueño asegura que si el antiguo propietario del burro aparece, le cobrará el tiempo y el dinero que gastó en su cuidado”, comenta el uniformado.
Alejandro Sotomonte remata: “Tener mascota se ha convertido en un tema de moda, pero resulta que el animal se desarrolla como ser viviente, crece, busca reproducirse. Es como nosotros; por esto, antes de querer tener una mascota, es importante que se piense: ¿Lo hago por moda o de verdad voy a sumir esta obligación?”.
¿Existe sanción para los que maltratan animales?
Rodrigo Parada, abogado penalista.
“Existe consecuencias penales cuando se maltrata un animal que es ajeno, porque se comete un delito contra el patrimonio económico llamado daño en bien ajeno, mas no porque se busque defender al animal violentado. Si el animal es de nuestra propiedad y lo maltratamos, no pasa nada. No existe ninguna ley que lo proteja.
La única protección que existe a nivel penal, que no es fuerte, es la que tiene una relación directa con animales exóticos o en vía de extinción.
A nivel penal, relacionado con animales domésticos, la protección es nula. A nivel policivo se presentan las contravenciones, pero esto no alcanza el nivel de un delito.












