Beatriz Helena Turbay Pico eligió hacerse el procedimiento, tras descubrir que tenía el 99% de probabilidades de contraer cáncer de seno y 45% de desarrollar cáncer de ovarios. Cinco meses después de lo vivido, afirma que su lucha ahora será por ayudar a muchas mujeres a que puedan realizarse el test genético, que permite conocer la probabilidad de desarrollar esta enfermedad.

Publicado por: XIOMARA MONTAÑEZ MONSALVE
Beatriz Helena Turbay Pico cuenta que había dejado en el olvido el sufrimiento de dos de sus hermanas, víctimas de cáncer de seno, debido a que ambas lograron librarse de esta fatal enfermedad por medio de extenuantes quimioterapias y radioterapias.
La idea de llegar a padecer este mismo mal nunca rondó en su cabeza. Conocía por los medios de la presencia de una mutación en el gen Brca1 y Brca2 (que en su estado normal ayuda a prevenir el crecimiento incontrolado de células). Sabía también que esta mutación incrementa de manera significativa el riesgo de desarrollar cáncer de mama y de ovario, y que podría descubrirlo por un examen de sangre.
Pero fue un médico de la familia el que la abordó y le habló del test genético, de practicarse una mamografía y una ecografía, para descartar cualquier presencia en su cuerpo de esta enfermedad, dado lo ocurrido a sus hermanas.
Los primeros exámenes que se realizó Beatriz Helena en sus senos mostraron un tejido denso, pero ella no se preocupó. No obstante, esperó a que su EPS le autorizara el test y descartar cualquier sospecha.
Su tragedia comenzó en septiembre de 2012, cuando miró el resultado de los exámenes y encontró que el gen Brca1 tenía esa mutación dañina, que según el Instituto Nacional de Cancerología de Estados Unidos “causa algunos tipos de cáncer que son más difíciles de tratar, porque no responden a las terapias hormonales utilizadas para tratar tumores que ocurren con mayor frecuencia en mujeres”.
Hasta este momento, esta mujer de 53 años no comprendía el alcance de lo que tenía en su cuerpo, y mucho menos cuando su médico le dijo que para curarse debía extirparse tanto los senos como los ovarios.
“Cuando el genetista me dijo que tenía un 99% de probabilidades de desarrollar cáncer en mis senos y un 45% en mis ovarios, prácticamente perdí la razón”, comenta.
La preparación
Para 1992, Beatriz fue secuestrada durante tres meses por un grupo al margen de la ley. Según cuenta, estuvo al borde de la muerte en muchas oportunidades, debido al maltrato que le proporcionaron sus captores. Finalmente, fue rescatada por el Ejército. “Le agradecí mucho a Dios por esa segunda oportunidad que me dio de vivir”, asegura.
La posibilidad de morir una vez más, cuenta Beatriz, la llevó a aferrarse a la vida y a buscar segundas opiniones médicas. A pesar de su fortaleza, esperaba que le dijeran que el test estaba errado, pero no fue así. “Este médico, quien fue el que trató a mis hermanas, me dijo que mientras tomaba la decisión de practicarme la adenomastectomía bilateral y la ovariectomía, me realizara una resonancia para conocer el estado de mis senos. No sé qué pasó, pero el único aparato que existía en la ciudad para adelantar este examen estaba dañado por esos días”, recuerda Beatriz.
Fue entonces cuando esta mujer empezó a acostumbrarse al cambio. Así que no detuvo los planes que había proyectado antes de enfrentarse a la posibilidad de padecer cáncer. “Viajé al concierto de Madonna en Miami (Estados Unidos) Fui sola, canté, me divertí 26 Siempre había soñado con este momento. Algo dentro de mí me decía que al regresar a Bucaramanga debía enfrentarme a que mi cuerpo, para siempre, iba a cambiar”, relató.
Una especialista en rayos x le dio una segunda mala noticia a Beatriz Helena, tras su regreso a la ciudad. “En mi seno derecho apareció un tumor de bordes irregulares (carcinoma ductal infiltrante), de cinco milímetros. En la biopsia encontraron que era maligno y tenía cáncer de seno”, revela esta sobreviviente.
Mientras su familia abría regalos en las cena de Navidad, hablaba sobre las vacaciones de final de año y recordaban juntos las tragedias a las que se habían enfrentado, Beatriz sufría en silencio con su diagnóstico. Sólo sus dos hermanas, sobrevivientes de esta enfermedad, lo sabían y respetaban su decisión de no decir nada.
“Recuerdo que antes de todo esto, una de ellas me dijo que por qué buscaba lo que no se me había perdido, que no me hiciera esos exámenes, luego tuvo que retractarse”, cuenta esta mujer de 53 años.
La cirugía
El deseo de vivir, según dice Beatriz, nunca la llevó a pensar en la estética de su cuerpo. “No quería morir, era lo único que me repetía cada noche que despertaba atormentada por mi situación”.
Así que decidió someterse al procedimiento. Primero, le intervinieron su seno derecho y los ovarios. Además, le introdujeron una prótesis en el seno izquierdo para que este se adaptara al cambio. Segundo, tres meses después, le extirparon el seno izquierdo.
“Para reconstruirme el seno derecho me quitaron parte del músculo de la espalda. El dolor fue insoportable, a tal punto que por poco me arrepiento de practicarme la segunda cirugía. Me sentí mutilada, a pesar de que tenía un seno gigante (izquierdo) y el otro de tamaño normal, tratando de adaptarse a mi cuerpo. Claro que reflexionaba y decía “esto no importa”. Si Dios me está dando una segunda oportunidad de vivir, seguiré hasta el final”, asegura.
Seis meses duró el tratamiento de Beatriz Helena. Durante cinco años deberá consumir un medicamento, una especie de quimioterapia, para mantenerse estable y evitar que vuelva a padecer cáncer.
Hoy, aún con algunos dolores en el busto, sentada en el balcón de la casa de sus padres, mira la ciudad con esperanda y asegura que su nueva lucha será lograr que muchas mujeres puedan acceder al test genético, y si desean tomen el camino que ella siguió.
“El procedimiento cuesta en promedio $11 millones. Fui afortunada, porque mi seguro lo cubrió todo. La probabilidad de tener cáncer de seno bajó de un 99% a un 5%. Me siento renovada y como les dije a los médicos, tal vez la belleza tenga un costo, pero estar viva no”, concluye.
¿Qué es la adenomastectomía bilateral?
Angelina Jolie estremeció al mundo al revelar, en una columna del periódico New York Times, que se sometió a la adenomastectomía bilateral de senos, al conocer, por medio del test genético, que el gen Brca1 poseía una mutación dañina y que tenía el 90% de probabilidades de contraer cáncer como su madre, quien falleció en 2007.
Al detectarse el gen, según expertos del Instituto Nacional de Cancerología de Estados Unidos, el paciente puede escoger entre someterse a estudios periódicos para detectar el tumor o practicarse la extirpación de sus senos.
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La adenomastectomía bilateral, a diferencia de la mastectomía, es un procedimiento en el que se extrae la glándula mamaria y se sustituye por un implante, en la mayoría de los casos.












