Viernes 25 de Julio de 2014
Publicidad
Publicidad
Región
Patrocinado por:
Lunes 17 de Junio de 2013 - 11:05 AM

Las ‘motogarruchas’ que viajan sobre la carrilera del tren

Hernando Javier Alvarado / VANGUARDIA LIBERAL
Los ‘motogarrucheros’ cobran desde $2.000 en adelante el servicio de transporte. No tienen restricciones, llevan desde pasajeros hasta encomiendas, mercados, trasteos, motocicletas averiadas y mujeres a punto de dar a luz.
(Foto: Hernando Javier Alvarado / VANGUARDIA LIBERAL)
Es utilizado por habitantes de Barrancabermeja, campesinos, comerciantes, estudiantes y amas de casa de las veredas apartadas. Es un sistema de transporte ilegal, pero la única solución hasta ahora para acortar distancias a bajo costo.

Los hierros que un día hicieron parte de la  vía por la que circularon las pesadas máquinas de vapor y de ruido nostálgico, hoy soportan el peso de un tablón y de una arcaica y destartalada motocicleta.

El sonido al pasar anuncia la llegada de pasajeros y le recuerda a los habitantes del barrio El Palmar que, si bien es cierto el tren no pasa por allí desde hace más de dos décadas, son los hierros los que les permiten movilizarse y sentir, por momentos, que cuentan con un sistema de transporte.

La imagen no podría ser más pintoresca: pequeñas bancas de madera acolchonadas con trozos de almohadas y cojines; niños, hombres y ancianos campesinos que se disputan un lugar para que sus pies y sus paquetes no rocen la carrilera; mujeres con bebés en brazos que quieren un puesto en la esquina del pequeño rectángulo solo para sentir el “fresquito” que llega al rostro cuando las ‘motogarruchas’ aceleran rumbo a su hogar. 

A las 4:30 de la tarde del sábado, cuando se oyen los vallenatos mezclados con el ‘sonido bestial’ de la salsa en este barrio de la Comuna 4 de Barrancabermeja y los obreros de la refinería, los de construcción, los pescadores, las empleadas de servicio y los ‘rumberos’ salen a buscar unas ‘frías’ –cervezas–, los ‘motogarrucheros’, conductores de las también conocidas ‘motocarretas’, hacen su ‘agosto’. Los pasajeros están acostumbrados a la precariedad del improvisado sistema. 

A las 5:00 de la tade pasa el ‘carromotor’, el sistema de transporte que sí es legal, ante la mirada de al menos una docena de ‘motogarrucheros’. Las  máquinas, que portan motores diesel de aproximadamente 4 metros de largo, son más modernas, cómodas y seguras, pero poco utilizadas por la comunidad.

Provienen de Puerto Berrío. Se dirigen a la estación del tren ubicada en el barrio Santa Ana. Sólo hasta las 5:00 de la mañana del domingo volverán a pasar.

Es entonces cuando la idea de subirse a un destartalado tablón impulsado por una motocicleta toma sentido. “El carromotor pasa dos veces al día. Las ‘motogarruchas’ lo hacen durante las 24 horas. Llevan enfermos, mujeres que están a punto de parir, borrachos, policías y todo aquel que quiere darse un ‘airesito’ de sábado y no llegar temprano a su casa”, explica Armando Felipe, más conocido como ‘Peche’.

“Si no está acostumbrado al principio se pude marear, pero eso le pasa. La brisa refresca y llega rápido, en menos tiempo y por poca plata a su destino”, añade este ‘motogarruchero’ de 36 años.

No es un simple transporte

Mientras en otras poblaciones de la región los mandatarios luchan contra los transportadores informales, pelean recursos para reparar vías afectadas por el invierno y debaten si el costo del pasaje debe subir $50 ó $100, en Barrancabermeja y Puerto Berrío existen las ‘motogarruchas’, un sistema de transporte informal, al que los labriegos y habitantes de alejadas veredas ven como su tabla de salvación cada vez que desean salir del campo a trabajar, comercializar sus productos, llegar a las escuelas y porqué no, dar un paseo los fines de semana.

Las ‘motocarretas’, según los encargados de conducirlas, funcionan desde hace más de 14 años. Cada propietario la acondiciona de acuerdo a su necesidad, gusto y servicio, pero el ‘corazón’ de esta ingeniosa máquina, lo que la hace desplazarse al  mejor estilo de un tren, es la fuerza de la motocicleta apoyada en su llanta trasera.

Soportada sobre dos travesaños de madera, en cuyos extremos se ubican cuatro balineras que andan sobre el riel, aseguradas con cuatro rodillos más pequeños, el improvisado chasís muy pocas veces se descarrila, a pesar de los abusos en los que incurren sus propietarios, como el día en el que se les ocurrió llevar desde Barranca hasta Berrío dos equipos de fútbol.

Las críticas de las autoridades y de los asociados de una cooperativa que hoy día controla el ‘carromotor’, no esperan. Sin embargo,  el curioso vehículo sigue circulando como el  “amo y señor” de los rieles que un día dejaron ver a trenes de lujo, autoferros y el Expreso del Sol, que daban vida a los Ferrocarriles Nacionales de Colombia.

“En la ‘juega’”

‘Peche’ toma el último trago de gaseosa antes de volver a poner la tabla y la motocicleta sobre el riel. Mientras pasa el ‘carromotor’, ‘Peche’ cuenta que este sistema fue inventado por unos paisas (antioqueños), que las ‘motocarretas’ llegan a las veredas de Montoya, la Sierra, San Juan, Vizcaína, Pull Papel, Caño Viejo, Cuatro Bocas, Tenerife, La Florida y finalmente, Puerto Berrío, y que pocas veces se han volcado. Además, añade que presta el servicio de las ‘motogarruchas’ a cualquier hora del día o de la noche.

Moisés, Gabriel y Yesenia son otros ‘motogarrucheros’ del sector. Para los dos primeros, la improvisada tabla es su medio de transporte para salir de la vereda La Colorada donde residen, ubicada a 45 minutos de Barrancabermeja por la línea férrea.

Gabriel, quien muestra su timidez en su corto y discreto discurso, asegura que hace algunos años condujo una ‘motocarreta’ pero prefirió retirarse, porque un día fue atropellado por el ‘carromotor’. “Venía la máquina. Alcanzamos a bajar la moto, pero no la tabla. Se la llevó y caímos al pasto”, cuenta este joven.

Yesenia vive en la vereda Cuatro Bocas, donde funcionaba una de las estaciones del antiguo sistema ferroviario. Concluye que las autoridades los tildan de “piratas” pero se ríe cuando cuenta que los uniformados tampoco tienen vías para transitar y la única opción son las “motogarruchas”.

Inconformes

La Cooperativa de Servicios de Colombia, Coopcercol, se encarga desde 2003 de la administración de los ‘carromotores’ que circulan por el ferrocarril del Magdalena Medio, desde que los Ferrocarriles del Norte, Fenoco, entregó la administración. A pesar de que cuentan  con el visto bueno del Ministerio de Transporte, Coopcercol debe enfrentar a los ‘motogarrucheros’, quienes dan transporte a la ciudadanía a bajos precios y los esperan en sitios cuya parada no está autorizada, exponiéndolos a toda clase de peligros. Mientras un trayecto ofertado por esta entidad puede oscilar entre los $5.000 y $20.000, las ‘motocarretas’ lo ofrecen entre $2.000 y $15.000.

Publicada por
XIOMARA MONTAÑEZ MONSALVE
Su voto: Ninguno (4 votos)
Compartir en facebookCompartir en twitterCompartir en my spaceAgregue a digg.com
Agregar comentario
Agregar comentario
Comentarios de facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad

Patrocinado por:
 
BOGOTA
Sorteo del 24 de Jul
5
8
6
7
QUINDIO
Sorteo del 24 de Jul
2
5
3
4
Astro Luna
Sorteo del 24 de Jul
escorpio
7
4
1
3

Zona Comercial

Publicidad
Todos los derechos reservados Galvis Ramirez & Cia S.A. - 2014 - Bucaramanga - Colombia. Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular. Términos y condiciones