21 reclusos y un dragoneante de la Cárcel Modelo de Bucaramanga pasan los días en el aula móvil de joyería del Sena, aprendiendo el arte de la orfebrería. Vanguardia.com presenta sus historias.

Publicado por: JULIÁN AMOROCHO B.
En un rincón lejano de la penitenciaría de Bucaramanga, 21 reclusos, acompañados de un dragoneante del Inpec, que es a la vez guardia y aprendiz, toman sus clases de joyería en un aula móvil de ocho por cinco metros.
Este proceso hace parte de un programa nacional que busca que los internos de las distintas cárceles del país se especialicen en un arte que les brinde una oportunidad de sostenerse económicamente en las calles.
Actualmente, el curso de joyería es la única opción que tienen los reclusos para aprender un arte, aunque ya se está gestionando un nuevo proyecto de panadería, también con el Sena.
Esta aula móvil, que capacita a 21 internos, es junto al colegio del penal, que recibe a cerca de 700 estudiantes, las únicas opciones de las 2.850 personas que componen población reclusa de la Cárcel Modelo para alejarse de los patios por unas horas.












