Cultura
Sábado 29 de septiembre de 2012 - 12:00 AM

Premio Nacional de Composición

Una vez más, el artista santandereano Rubén Darío Gómez Prada gana un premio nacional y hace sonar el nombre de nuestro departamento en la convocatoria del Premio Nacional de Composición del Ministerio de Cultura.

Premio Nacional de Composición
Premio Nacional de Composición

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Publicado por: Puno Ardila Amaya

El Ministerio de Cultura convoca al Premio Nacional de Composición, y cada año lo enmarca o lo dedica a un formato o modalidad especial: música de cámara, electroacústica… en fin. Este año, después de una larga temporada, se lo dedicaron a la música de banda; pidieron una obra para instrumento solista y banda. “Tanto tiempo esperando esa oportunidad –dice Rubén Darío–, porque hacía mucho rato que no salía, y yo llevaba diez años escribiendo obras para banda… y nada”. Entonces, cuando apareció la convocatoria en febrero, el propósito de este creador incansable fue hacer “una vaina así… bien templada”. El cierre fue  en abril, y en esos tres meses se dedicó de lleno a la creación de ‘Tríptico para flauta y banda de vientos’, obra que a la sazón resultó ganadora del premio nacional.

La flauta
Las razones por que la obra se haya creado alrededor de este instrumento tienen que ver con el hecho de que la flauta travesera ha crecido en Colombia, tanto en el número de ejecutantes como en su nivel de calidad artística, como Rafael Octavio Aponte Díaz, que hoy es uno de los mejores representantes de Colombia en el mundo por su inmaculado trabajo interpretativo; y detrás de él viene mucha gente de excelente calidad. “La idea entonces –precisa Rubén Darío– era crear una obra que pudiera satisfacer las necesidades de muchos artistas que hoy se destacan en nuestro país y fuera de él; ¿cómo escribir una obra, para laúd, por ejemplo, si no hay tantos artistas que la interpreten? Había en el concurso una obra para arpa y flauta; y arpistas clásicos en Colombia… En cambio, la flauta ya es masiva en el ambiente musical colombiano”.

“El día de la sustentación hice una exposición seria de la obra, de cada mo-vimiento, técnicamente, de su lenguaje, y en cambio el otro compositor no profundizó; eso también fue importante”.


‘Tríptico para flauta y banda de vientos’
La obra plantea un recorrido por diferentes aires colombianos, elemento característico de la tendencia del compositor Rubén Darío Gómez Prada en todas las obras, pero en este recorrido, buscó aires musicales en los que no haya una vinculación directa con la flauta, como el fandango, el mapalé, el currulao, la cumbia, de modo que se propone la flauta como instrumento innovador, porque no pertenece a estas músicas, que los colombianos hemos reconocido con otro tipo de instrumentos. La idea entonces era propiciar ese encuentro, con ritmos completamente campesinos, pero de las costas colombianas, aunque hay un par de referencias de danza y de guabina, dos ritmos andinos, pero es una sección pequeña; lo predominante son los ritmos costeros. “Hubo una búsqueda profunda con respecto a piezas de la flauta, pero creo que ha sido la vez que más trabajo de indagación he hecho para escribir una obra. Le pregunté al maestro Santiago Sierra, flautista que estudió en Francia, y él me paso un montón de repertorio, que estudié y analicé, así como las características del instrumento y compositores del siglo XX, y en esa indagación fueron surgiendo ideas en cuanto al lenguaje musical y al virtuosismo que debía tener la obra”, cuenta el compositor.

“… La gente asume que el premio no es para la obra, sino para Rubén, por su trabajo, por lo que él significa para los directores de las bandas, y eso fue mucho más significativo y más grato que el premio mismo”

La selección
Fueron diecisiete obras participantes, y de ellas se seleccionaron dos finalistas; la otra obra fue ‘Alboroque para clarinete solista y banda sinfónica’, de Hárold Fidel Gutiérrez Hoyos, un artista bogotano formado en Nueva York, actualmente profesor de un conservatorio. Los dos tuvieron que montar la obra con bandas financiadas por el Ministerio, Gutiérrez con la de Tocancipá y Gómez con la Banda de Funza.

El premio
El ganador de esta convocatoria recibe cuarenta millones de pesos, que debe invertir en tres compromisos que se asumen con el Ministerio de Cultura: debe grabarse la obra para que salga en un disco; hay que editar la partitura con nivel profesional, que estará colgada en el banco de partituras del Ministerio para que quien quiera pueda descargarla. El premio recibido es el pago de los derechos a perpetuidad por la obra ganadora. El Ministerio de Cultura tiene el derecho de difundirla, aunque los derechos y las regalías de ley siguen siendo del creador.

La noticia
Rubén Darío le dijo a María del Pilar, su esposa, “felicíteme”, y claro, ella supo de una vez de qué se trataba, porque llevaban una semana interminable con la angustia de conocer el nombre del ganador. A él se le aguaron los ojos “y chillé –dice– porque, claro, no es poca cosa esa vaina”. Y Pilar responde: “Algo que me ha gustado mucho de estos días es que la gente asume que el premio no es para la obra, sino para Rubén, por su trabajo, por lo que él significa para los directores de las bandas, y eso fue mucho más significativo y más grato que el premio mismo”. Y ahora qué –le pregunto–, y él me responde: “La idea ahora es comenzar a ver para fuera del país, que hay muchas cosas pendientes por hacer, en España, en Brasil. Ahora toca esperar otros diez años hasta la siguiente convocatoria para banda”.

Publicado por: Puno Ardila Amaya

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