Cultura
Sábado 26 de enero de 2013 - 10:28 AM

La poesía en el repertorio musical Latinoamericano

A la tradicional Plaza de la Aduana, en el centro histórico de La Heroica no le cabía un alma en la noche del viernes, todo para el evento que protagonizaron los cantautores Andrés Cepeda y Fonseca, junto al productor musical Iván Benavides, el escritor William Ospina y Fernando Gaitán.

La poesía en el repertorio musical Latinoamericano (Foto: Colprensa/VANGUARDIA LIBERAL)
La poesía en el repertorio musical Latinoamericano (Foto: Colprensa/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: COLPRENSA

Ellos se unieron para el conversatorio, en el que no podían faltar las canciones, llamado “Poética popular, escribir música”, que se extendió por casi dos horas en medio de una deliciosa suave brisa y una luna llena blanca.

“Entre la poesía y la música no hay mucha distancia. La poesía se hizo originalmente para cantar, y quizás fue con la llegada de la imprenta que se convirtió en una pieza para leer casi en la intimidad”, anotó el escritor y poeta William Ospina al abrir el conversatorio.

De ahí en adelante las intervenciones fueron pocas y los artistas iniciaron un extenso recorrido por América Latina para mostrarle al público canciones maravillosas de alto contenido poético, comenzando por Colombia con bambucos como “Muy Antioqueño” y “La casa”, un vallenato de Carlos Huertas. “Es un tema recurrente en la música y la literatura colombiana, la casa perdida, teniendo como mayor ejemplo la novela Cien años de soledad”, continuó William Ospina.

Pero casi a pedido de todos, Iván Benavides interpretó “La tierra del olvido”, canción que él escribió e interpretó Carlos Vives, “Particularmente esta canción a mí me inspiró para hacer la música que hago. Creo que en la nueva música colombiana hay un antes y un después con esta canción, pasaron muchas cosas luego de su publicación”, afirmó Fonseca.

Luego de Colombia, donde no faltaron las canciones de Arnulfo Briceño y Jaime R. Echavarría, el viaje por América Latina comenzó por Cuba con su gran tradición musical, en la que Cepeda y Fonseca cantaron temas como “Imágenes” y “Besos traicioneros”. “Cuba es la madre titular de la música latinoamericana”, afirmó Fernando Gaitán.

El viaje continuó por Venezuela con la pieza de Simón Díaz, “Caballo viejo”, para luego dar el salto a Ecuador y el clásico andino “Sombras”, interpretado por Cepeda. “Me conmueve que tantas músicas, de tantos países puedan dialogar de manera perfecta”, dijo Ospina.

Al llegar a Argentina fueron del tango con “Naranjo en flor”, hasta el rock con “Canción para mi muerte”, uno de los primeros éxitos de Charlie García cuando hacía parte del dúo “Sui Generis”. “El cancionero argentino tiene un muestrario poético muy diverso, entre lo rural, lo urbano, el dolor y la migración. Además, cuenta con una lírica compleja de fuerte influencia europea”, aseguró William Ospina.

Perú con Pedro Aznar, República Dominicana con Juan Luis Guerra, Chile con Violeta Parra y “un ejemplo de la poesía latinoamericana”, dijo Cepeda al interpretar “Gracias a la vida”; para luego pasar a Puerto Rico, donde no se detuvieron en la salsa, sino en la obra de Draco Rosa con su tema “Cómo me acuerdo”, “siempre que escucho esta canción he querido escribir una canción así de melancólica”, aseguro Fonseca.

México lindo y querido

México merecía un capítulo especial por la influencia tan fuerte que tiene en Colombia. “Las parrandas en Colombia pueden empezar con cualquier tipo de música pero suelen terminar con canciones del repertorio mexicano”, afirmó William Ospina.

Todo esto en tres actos con canciones de Armando Manzanero, Agustín Lara y José Alfredo Jiménez, para empezar a cerrar la noche con la poesía en las propias canciones de los invitados.

La elección era difícil, pero Andrés Cepeda se inclinó por “Ciertas cosas”, canción que nació inspirado en un poema de Pedro Salinas, mientras que Fonseca cantó su éxito “Te mando flores”, para dejarle el final a Iván Benavides, quien recordó otro de los temas que escribió para Carlos Vives, “Ella”.

Una noche de buena música con poesía, un abrebocas para conocer la fuerza de la lírica latinoamericana y una reflexión sobre lo que puede llegar a ser una buena canción.

Publicado por: COLPRENSA

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