
¿Por qué ata a su humanidad cargas pesadas y difíciles de llevar? Lo peor es que se las echa al hombro a pesar de que ni siquiera le corresponde asumirlas.

Si se enfrenta a una dificultad, serénese y estudie con tranquilidad los factores que enredan esa situación.

Si por envidia alguien ‘torpedea’ su trabajo, ¡no se preocupe! Eso quiere decir que mientras usted avanza, el otro sigue estancado.

La fe no es una cuerda que nos ata y nos da comodidad; es un viento fuerte que nos despierta y que nos pone de nuevo a volar.

A veces no hay que “arreglar” nada; en ciertos casos conviene dejar que todo siga su curso normal hasta que se resuelva solo.

No mire los mandamientos de Dios como pesadas obligaciones, sino como tareas para el alma. Ellos son caminos para llegar al cielo y escaleras para subir hacia donde están los premios.

Si las penas llegaren a maltratar su humanidad sepa sobrellevarlas; además, ellas en últimas sirven para liberar su corazón. Por eso, cuando la sombra de los mal llamados 'días grises' perturbe su crecimiento, eleve el corazón a Dios sin olvidar que Él está en su interior.

Todos nos encontramos con situaciones que no podemos resolver. ¿Qué hacer? ¿Darnos cabezazos contra la pared? si lo hacemos, ésta no se moverá y en cambio sí resultaremos bien descalabrados. Lo mejor será que, al encontrarnos con un agrio limón lo convirtamos en una apetitosa limonada.

Los problemas, las críticas y las piedras arrecian con relativa frecuencia sobre nosotros. Por eso, tenemos que saber resguardarnos de todos esos desechos que nos caen. No se trata de esquivarlos, la idea es que ellos no nos provoquen daño alguno. Por eso, hoy le proponemos edificar su estado de ánimo con unas cubiertas especia-les; mejor dicho, con las tejas de Dios.

La frustración no puede ser parte de nuestro diario vivir. Si caemos en sus redes, el alma se nos arruga y terminamos en las trampas de la depresión.