Espiritualidad
Jueves 28 de julio de 2011 - 12:00 AM

Situaciones de la vida

Nuestra vida gira, casi siempre, en dificultades, adversidades y descontentos. Y con relativa frecuencia, muchas de estas situaciones son las que nos acercan a Dios.

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Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA

Casi ninguna situación se repite en la vida y cada una exige una respuesta distinta y en el momento adecuado. Si pudiéramos resumir lo que nos ocurre, analizaríamos cuatro circunstancias específicas.
Las primeras: son aquellas situaciones que exigen acciones inmediatas; es decir, no nos podemos quedar esperando a que las soluciones se den como por arte de magia.
Las segundas: nos referimos a aquellas realidades que nos piden serenidad y nos obligan a tener mesura a la hora de actuar.
Las terceras: estas circunstancias nos hacen consultar a los que saben para lograr encontrar la solución acertada y para prevenir las consecuencias que puedan venir. Porque también es clave escuchar consejos.
Las cuartas: Hay situaciones que solamente piden aceptar lo que ya ha sucedido, no para cargar con esa cruz de dolor como un modo de pagarle a Dios nuestros errores, sino para asumir una posición más digna y saber sobrellevar cualquier eventualidad.
¿En cuál situación de su vida se encuentra hoy usted?
Debe tener presente que ninguna situación, por asfixiante que sea, es el fin. No se vaya a los extremos.
Sí, hay momentos en los que no todo va bien; sin embargo, no se tiene por qué asustar, ya que las malas situaciones no duran toda la vida, ... ni hay cuerpo que las resista.
Lo que puede hacer es aprovechar las oportunidades que Dios le da a diario para salir adelante.
Usted dirá, ¿cuáles oportunidades si a mí todo me sale mal? ¡Eso no es cierto!
Usted sabe ¿qué significa esa pequeña ave que revolotea frente a su ventana esperando que le permita entrar en su cuarto?
¡Es una oportunidad!
Y ella sólo se deja alcanzar de aquellos que la persiguen. Además, ese momento dorado que tanto ha buscado afuera, está dentro de usted. Detrás de un cerro de problemas, siempre hay una montaña de opciones positivas esperándolo.
¿Se quedó sin trabajo?
¡De pronto hay mejores opciones laborales! Incluso, es probable que una empresa nueva esté a punto de nacer con usted.
¡Claro! a veces fallamos, pero un fracaso es la oportunidad de empezar de nuevo, con más inteligencia.
Recuerde esas piezas de barro cocido que se empleaban antes para techumbres y que no permitían gotera alguna, siempre y cuando se les hiciera mantenimiento. En su vida diaria pasa lo mismo: si está reparando esos defectos que bordean su estado de ánimo, puede mantenerse seco en las ‘lluvias de bombas’ que algunos le lanzan.

Algunos consejos
* Labre su propio destino.
* ¿Quiere respuestas creativas a su trabajo? Pues modifique las preguntas. Ese es
un sensacional ejercicio. ¡Hágalo y verá los resultados!
* Concéntrese en su tarea, pero no se obsesione por realizarla antes de lo normal.
* No acuse al destino de sus desgracias;
usted es el único responsable de lo que le está ocurriendo.
* A la paciencia la definen como la ‘ciencia de la paz’. ¡Practíquela!
* Dedique todos los días cinco minutos para hablar con usted mismo. ¡Sí! Así como lo lee. La idea es que aleje esas absurdas ‘telarañas’ mentales que  teje a cada instante.
* Sea práctico en la vida, para qué se enreda.
* Por la vía fácil no se llega a nada importante. El mítico Moisés y su pueblo llegaron a la Tierra Prometida, sólo después de pasar 40 años sufriendo en el desierto. Por algo dicen por ahí que Dios no vende sus triunfos a bajo precio.

Nobusque escusas
Las estadísticas de los argumentos que utilizan las personas para justificarse, se pueden medir con barras. Sin embargo, nunca olvidemos que el fracaso siempre tendrá mil excusas; mientras que el éxito nunca requerirá de explicación alguna. No trate de quedar bien con frases que lo ponen en evidencia; es mejor actuar y lograr el éxito que le corresponde.

Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA

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