Espiritualidad
Jueves 18 de agosto de 2011 - 12:00 AM

Limpie su corazón de tanta basura

Algo cargado de rabia baja de nota a cualquiera. En cambio, las frecuencias altas se encuentran en las personas cuyo estado de ánimo es alegre, positivo y armónico.

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Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA

Si dejara de preocuparse por tantas bobadas y echara a la basura todas esas angustias que lo inquietan sin razón, su estado de ánimo cambiaría.
Haga una lista de las situaciones que hoy afronta y compruebe que muchas de ellas influyen de manera negativa en su vida, pero sólo porque usted lo permite.
No olvide que su mente le da un significado a cada momento que vive y, como por arte de magia, lo refleja en su rostro.
Por eso, lo negativo actúa en su corazón como una llave que abre traumas. Es como ese objeto viejo que guarda en su hogar y que, a pesar de que no le sirve para nada, se niega a botar.
Así ocurre con su espíritu: los malos recuerdos ocupan un espacio en su mente absorbiendo su energía.
¿Cuántas ‘cucarachas’ se refugian en el baúl de sus recuerdos? Todas esas historias pasadas podrían definirse como simple basura para el alma.
¿Quién dijo que se viene al mundo a sufrir? Ese no es su destino, su misión consiste en ser feliz.
Eso sí: Dios le dio a usted la opción de escoger entre amargarse o disfrutar la vida.
Si las cosas van mal y no tiene una sonrisa para pintársela en su rostro, e incluso si le parece que Dios es mudo y no le ayuda; tenga presente que en cada paso que da siempre puede comprobar la maravilla de respirar.
Un amanecer, la sonrisa de un niño y el olor de la tierra mojada por la lluvia, son varios de los rostros que Él le regala. Lo anterior sin contar que la cara más amistosa de Dios está en su corazón.
Él, en medio de su vida, siempre confía en que todo lo que le dicta, lo va a escribir con buena caligrafía. De pronto es que usted no sabe escuchar y, por eso, la plegaria del dictado no le funciona.
Dios rodea de espinas las rosas, sólo para enseñarle que lo bueno se logra a fuerza de cuidados.
Es hora de aprender a tachar esas líneas mal escritas: tiene que apostarle a la ‘buena ortografía’ de sus acciones y cambiar de actitud.
Reflexione sobre sus procederes: si está errando, rectifique; si está engañando, hable con la verdad; si hay sentimientos de rencor, perdone... Y sobre todo, si no tiene fe, ni sueña, ni tampoco se esfuerza; pídale a Dios su Bendición.
De la forma como asuma su vida, podrá irradiar buena energía en todo lo que haga.
Al menos por hoy, trate de vivir el día sin querer resolver el problema de su vida todo de una vez. ¡Hágalo y evitará muchas congojas!

Bella historia
En una tienda, había un letrero que decía: “Se venden cachorros”. Cierto día, un tierno niño se acercó al lugar y le preguntó al tendero:
- ¿Qué precio tienen los cachorros?
- Entre $40 mil y $60 mil, le contestaron.
- Sólo tengo $5 mil, ¿Podría ver los cachorros?
El tendero silbó y llegó una hermosa perra, raza Cocker Spaniel, seguida de cinco diminutas bolas de pelo. Un cachorro a la zaga se estaba demorando
más que los demás. El chiquillo se dio cuenta del rezagado y comprobó que la mascota era coja.
- ¿Qué le pasa a ese perrito?, preguntó el menor.
- Tiene un problema congénito en su cadera. Cojeará toda la vida, ya que es una lesión irreparable.
Entusiasmado, el niño dijo:
- Ese es el perrito que yo quiero, ¿me lo puede vender?
- ¡No! ese perrito no le conviene. Pero, si realmente lo quiere, se lo regalo.
- No quiero que me lo regale, contestó el niño, un tanto molesto. "Ese perrito vale tanto o más que los otros y si usted deja, yo le traigo cada semana $1.000 hasta que termine de pagárselo".
El tendero insistió:
- Ya le dije que no le sirve el perrito. Nunca va a poder correr ni brincar con usted, como lo harían los demás cachorros. Es más, va a necesitar de un cuidado especial y será un estorbo, porque tendrá que dedicarse demasiado a él.
- ¡Por favor! véndamelo, dijo el menor.
- Como veo su interés por los cachorros, escoja uno que le guste y se lo obsequio;  le respondió el comerciante.
- Ya escogí señor, y me quedo con el cachorro lisiado; añadió el menor.
- ¿Por qué tanta obstinación con ese cachorro enfermo?, le cuestionó el dueño de la tienda.
El niño se levantó la bota derecha del pantalón y le mostró al tendero que él tenía un aparato ortopédico.
Finalmente le dijo:
- "Yo también estoy lisiado de por vida, pero no me siento ni un estorbo para nadie ni que valgo menos que los demás".

Receta
Ingredientes: Tome una gran cantidad de alegría y déjela hervir a fuego lento, sin parar.
Échele un vaso colmado de bondad y en seguida agregue una medida completa de consideración hacia los demás.
Mezcle con estos ingredientes una cucharada de paz. Ahora, sazone con la esencia de la caridad y luego mezcle todo perfectamente.
Unos minutos más tarde, con mucho cuidado, páselo por un colador para eliminar cualquier partícula de egoísmo.
Y, por último, sírvalo con una salsa de amor.

¡Sea amigo de usted mismo!
Disfrutar, de una manera serena, los buenos resultados de sus actividades diarias es una valiosa estrategia para grabar y reforzar en su mente esa imagen positiva de usted mismo.
Sus pensamientos de felicidad son factores claves de su bienestar. Viva alegre para que estimule su optimismo y para que afirme su entusiasmo de vivirr y de superarse.
La sana alegría atrae salud y ella es equilibrio interno. Cuide de su salud física y mental y de su vida espiritual. Además, el amor a sí mismo es un decreto natural que Dios puso en su corazón; advirtiendo que tampoco se puede volver ególatra.

Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA

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