Todos somos espirituales, más allá de las diferencias que nos puedan distanciar. La espiritualidad, que es un rasgo natural del ser humano, con relativa frecuencia se confunde con un asunto de credos o de religiones. ¡Y no es así! se puede ser creyente y espiritual e incluso ateo y espiritual. ¿Cómo entender este juego de palabras? La respuesta está en el equilibrio.

Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA
El rocío nos regala esas pequeñas gotas de agua que, casi siempre, producen destellos entre las hojas de los árboles. Ellas se ven perfectas y le ofrecen un encanto especial a la naturaleza. Son reflejos de armonía, de paz y de equilibrio.
En nuestra vida debemos apostarle al balance para tomar el poder en nuestras manos. Porque nada que esté desequilibrado será bueno.
Casi todos vivimos un tanto desbalanceados. La estadística señala que, en promedio nacional, sólo dos de cada 100 colombianos admiten tener su mundo ‘resuelto’. No es que este ‘par’ viva con buenas condiciones económicas, sino que los dos ‘se dan el lujo’ de decir que viven con tranquilidad y, por consiguiente, todo lo que les rodea es equilibrado.
Mientras tanto, los 98 colombianos restantes asumen que viven “alcanzados”, “inseguros”, “estresados” o “preocupados” por un incierto mañana. Muchos de ellos, por no decir que todos, se la pasan renegando de su mala suerte.
Y el descontento no es sólo un asunto de plata. En todos los escenarios de sus vidas, los integrantes del ‘Grupo de los 98’ se desbarajustan: tienen sus sentimientos enredados por culpa de la docena de amores que se inventan; viven con la salud ‘pendiendo de un hilo’ por no vivir de una manera sana; se la pasan maldiciendo sus trabajos y no hacen algo para buscar mejores condiciones laborales, en fin…
¿Quién puede cumplir con las exigencias de la vida con tantos problemas que nos agobian?
Dios nos enseña que las vicisitudes son para enfrentarlas, no para escapar de ellas. Sin embargo, tampoco hay que generar espacios propicios para que las angustias nos “lluevan”.
¿Cómo lograrlo?
Una gota de equilibrio nos ayudaría a afrontar las situaciones de una mejor forma: si no tenemos plata, no gastemos más de lo que ganemos; si amamos a nuestra pareja, no busquemos en otras lo que ya tenemos; si gozamos de buena salud, que no nos lance a la cama una simple gripa.
Los frondosos bosques, el agua del mar y los picos de los nevados afrontan las inclemencias y las variaciones del clima y, aún así, siguen ahí regalándonos sus bellezas.
Hagamos una pausa para revisar por qué tanto desequilibrio. ¡Es hora de imprimirle un poco de disciplina a nuestro mundo!
No olvidemos que el solo hecho de mantener la armonía entre tantas cosas diversas, nos ayuda a sobrellevar el día a día. La mesura, ser ecuánimes y asumir posiciones sensatas son buenas estrategias para lograr esta meta.
LA BALANZA
A los egipcios se les atribuye la invención de la balanza. Era el año 3500, antes de Cristo. Tal instrumento consistía en una columna con un astil atado con una cuerda, en cuyos extremos se sostenían sendas bandejas para colocar en una la mercancía y en la otra una pesa de valor convenido.
Unos dos milenios más tarde, cuando los israelitas ya habitaban el delta del Nilo, los egipcios habían añadido a su invento una plomada, para verificar la horizontalidad de la balanza y conferirle mayor precisión. ¡Ahí nació el equilibrio!
DÉ EJEMPLO
Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto. Es preciso que quien tenga la batuta de una tonada sea recto, disciplinado y les dé ejemplo a los demás. Así es el mando: benévolo con el que lo sabe usar, pero pasajero cuando se utiliza sólo para el beneficio cio propio. Por ejemplo: procure siempre ser puntual, pues los defectos de una persona se reflejan muy vivamente en la memoria de quien la espera.
EN LOS ZAPATOS DEL OTRO
Hubo una época en la que el calzado proclamaba la condición social de las personas. Si las puntas de las botas eran más o menos largas, así también era más o menos ilustre la cuna de quien las llevaba.
Muchos individuos, orgullosísimos de sus apellidos, portaban calzados que alcanzaban a medir dos veces y medio más que sus pies.
Tanta nobleza se acumulaba en ellos, que las puntas de sus calzados tenían que ir sujetas a las rodillas por medio de una cadena.
Fue una moda que logró envenenar los sentimientos de toda una nación porque, obviamente, los más pobres a duras penas podían cubrir sus pies con modestas sandalias.
Puede parecer una simple historia pero, si la analiza, entenderá que ‘estigmatizar’ a alguien por el calzado que usa, puede llegar a ser algo desequilibrado.
HISTORIA
Jacob, el mítico personaje bíblico, vio una vez una escala misteriosa en su sueño. La misma partía de la tierra y se perdía en el cielo y, a través de ella, los ángeles subían y bajaban. De pronto, Jacob oyó la voz de Dios, prediciéndole que su descendencia sería tan numerosa como el polvo de La Tierra. Desde entonces, se ha considerado el extremo superior de esta escala como el símbolo del ideal de un hombre, sólo accesible para las personas que tienen claro para dónde van.













