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Jueves 03 de Noviembre de 2011 - 12:01 AM

Todo es posible, sólo debe creerlo

Su pensamiento es una de las herramientas más poderosas que tiene a su disposición para triunfar o fracasar, crear o destruir, facilitar o dificultar las tareas que le corresponde asumir.

Usted tiene lo que se merece. Cada cosa que le ha ocurrido, lo que ha obtenido hasta el momento e incluso los estados anímicos por los que atraviesa se dan porque usted ha hecho todo lo posible para que así se den las cosas.
Su vida es siempre el resultado de los pensamientos que tenga acerca de ella. Así como piensa que es su mundo, así transcurre.
La mente es como un imán que atrae energías. Por eso siempre se obtiene lo que se crea. Y eso funciona para bien o para mal: si siente que va a fracasar, eso le ocurrirá; si está triste y decide sentirse así, nada le robará una sonrisa.
Suele ocurrir que no se tienen objetivos claros, no se está seguro de lo que se quiere hacer y, en consecuencia, las cosas se vuelven confusas.
Si usted se confunde, se distrae. Lo más grave es que su cerebro, como si se tratara de una gigante fotocopiadora, reproduce todo lo enredado que está su vida en problemas y en angustias que, en el mayor número de los casos, no deberían tener la trascendencia que se les dan.
Ahora bien, sólo hay una manera de modificar todo este caos: tiene que cambiar sus pensamientos sobre las cosas que le afectan.
La manera de reducir el dolor que usted asocia con las experiencias y los acontecimientos de la tierra, consiste en alterar el modo de percibir lo que pasa en su entorno.
Cuando tenga un pensamiento que no cuadre con su más alta visión, cámbielo por otro nuevo; ojalá de manera inmediata. Y si dice algo que no se ajusta a su forma de ser, tome nota de no volver a decir de nuevo nada semejante.
De igual forma, cuando asuma una actitud necia, que sólo le deja sinsabores y malos ratos, decida que ésa será la última vez que se comporta de semejante manera.
El alma concibe, la mente crea y el cuerpo experimenta; es una fórmula casi que exacta.
Aquello que más tema es lo que experimentará y, por ende será lo que más lo atormentará. Eso le ocurre, por citar sólo un ejemplo, a una persona celosa: si cree que va a ser víctima de una infidelidad por parte de su pareja, el temor por la posible traición se convertirá en realidad. Y lo peor es que quien es celoso, al final termina perdiendo lo que más quiere.
¿Sabe algo? es usted, y nadie más que usted, quien puede cambiar estas tendencias y elecciones negativas. Si lo hace, tomará una decisión inteligente y práctica que le permitirá liberarse de todos esos pensamientos sombríos y nefastos y, por supuesto, de sus nocivos efectos.

¡Mejor no lo diga!
Mida el alcance de sus palabras. Con relativa frecuencia, los mensajes que usa a diario establecen unos patrones de conducta para su vida.
Todo lo que diga puede ser beneficioso o dañino para su mundo. Y es que las palabras y las frases que utiliza proceden de sus pensamientos.
Las siguientes son algunas de las expresiones que debería desterrar:
 / “A mí todo me sale mal” / “Nunca logro lo que quiero” / “La vida es muy dura” / “Estoy muy viejo para todo” / “Usted me conoció así” / “Loro viejo no aprende a hablar” / “Que mala suerte la mía” /
Con tales frases, usted parece querer justificar su comportamiento o excusarse de participar en acciones de cambio.
En la mayoría de las ocasiones esas líneas negativas son inútiles, entre otras cosas, porque predisponen al malestar o a la pasividad.

Usted los puede vencer
Al tedio: El aburrimiento, considerado como el mal de los tiempos modernos, jamás nos deja renovar. Muchas veces sabemos que estamos haciendo lo mismo y no hacemos nada para cambiar.
Al odio: No hay algo que nos ate más a nuestra
existencia que el odio. Y lo más grave es que entre más pequeño es el corazón, mayor rencor se alberga.
A los apegos: Esa inclinación particular hacia
algo o alguien, nos deja quietos ‘en primera base’. Hay gente que se apega a un novio (a), a una casa, al dinero o al pasado. Los apegos no nos dejan mirar hacia el frente.
A los celos: Ellos son una mezcla de amor, odio,
avaricia y orgullo. Y aunque muchos sostienen que quien cela es quien ama, al final esa obsesión por el otro termina malogrando cualquier relación.
A los recuerdos: Muchos de ellos embellecen la vida; pero sólo sabiendo olvidarlos podemos aprender a vivir.

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