Espiritualidad
Viernes 02 de diciembre de 2011 - 12:00 AM

Sea un socio activo de Dios

Antes de leer esta página, comience el día con una acción de gracias a Dios; no sólo por su vida, sino por las de los demás. Después, dedíquese a disfrutar la jornada y, sobre todo, no deje que nadie arruine su entusiasmo.

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Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA

“Dejar hacer, dejar pasar” fue, en el siglo XVIII, una expresión que se usó para frenar el intervencionismo del gobierno en la economía. Con ella se adoptó el libre mercado, la libre manufactura, los bajos impuestos, el libre mercado laboral, en fin…
Y aunque en la Página Espiritualidad de hoy no vamos a escribir de economía, sí es preciso tener presente estas cuatro palabras, las cuales nos pueden servir para cuando nos lluevan las inquietudes y pensemos que nos asfixian determinadas situaciones.
Si lo analiza bien, esta singular frase de antaño se puede aplicar a muchas situaciones de la vida e incluso puede resultar favorable, de manera especial cuando se deban tomar decisiones que puedan afectarnos mañana.
Dicho de otra manera: si no tenemos la mente clara no podremos determinar qué conviene y qué no. Ahí viene el verbo de la frase: dejémosles a los problemas que, poco a poco, se vayan resolviendo.
A veces nos estresamos queriendo resolver todo de una y no siempre es factible.
Por otro lado, está comprobado que el estrés aniquila la salud, la paz y el bienestar de quien lo padece. Para evitarlo, hay un buen consejo: renuncie a querer lograr objetivos de manera acelerada. ¡Actúe en el tiempo preciso y evite tensiones innecesarias!
Sí, a veces hay que dejarle al tiempo que le ayude a arreglar sus asuntos. Los años enseñan a dejarles las soluciones a las horas, antes de obtenerlas de manera inmediata.
Ahora no es que se “eche a dormir” y deje que las deudas lo consuman. No, esa no es la idea. La clave no está en ver qué tan rápido nos pasan los años, ni en luchar contra ellos; debemos vivir el sano ritmo de la vida, con todo y sus problemas, convirtiendo al tiempo en un gran aliado.
Parece un planteamiento de resignación; sin embargo, si usted le deja a Dios todos sus afanes y proyectos; Él y el universo mismo conspiran para que con el paso del tiempo las cosas vuelvan a la claridad.
En ese orden de ideas, usted debe ser un “socio activo” de Dios, entre otras cosas, porque eso es un buen negocio.
¿Quiere dos ejemplos de por qué trae buenos dividendos?
Veamos: Si los vientos son contrarios, Él comanda su barco; y si lo que lo que llega a su vida es una borrasca de felicidad, Él le enseña a dosificarse.
Cuando se enfrente a los perturbadores problemas de su mundo, no se desespere. Todo lo que Dios le pide es que haga lo que pueda; lo demás déjeselo a él.
Por último recuerde que todo pasa y ocurre de una manera rápida. O sea que también los sufrimientos pasarán. La adversidad puede llegar a ser un horno, pero también el oro de nuestra vida se purifica en ese fuego. Además, las penalidades pueden sacar a relucir cualidades que teníamos escondidas.

SOBRE LAS TEMPESTADES
Un mar siempre calmado no forma buenos marineros. En cambio, las tempestades sí forman gentes esforzadas. Si Dios permite fuertes vientos en nuestras vidas, es por algo. Recuerde: por terrible que sea lo que le ocurre en ese ‘mar de convulsiones’, usted siempre tendrá el timón de la barquilla de su vida.

SU RELACIÓN CON DIOS
Así como para un deportista destacado no es suficiente conocer los ejercicios y las teorías que los sustentan, sino practicarlos; así también la espiritualidad verdadera va más allá de las solas creencias, pues implica tener una íntima y directa relación con el Ser Supremo.
La experiencia espiritual es una interesante y valiosa aventura interior, un viaje interminable de descubrimiento del alma, el cual permite el disfrute de los hermosos tesoros que brinda la relación personal con nuestro Creador.

OTROS APUNTES
* Si una tribulación angustiosa le conmueve tanto que le hace perder la serenidad, le conviene avivar la esperanza del retorno a la calma.
* La mente humana es una fuente generadora de armonía.
Hay que advertir, eso sí, que la sola dulzura no cambia a las personas. Ni siquiera acariciándolo, nadie puede convertir a un tigre en un ‘gatico’.
* Si usted habla como quiere, no dirá sino lo que es en realidad.
* No necesitamos nada externo para ser felices, ninguna persona, lugar o cosa; porque la verdadera felicidad se encuentra en nuestro interior. 

Dejar  que el tiempo resuelva nuestras dudas y dolores, al final, resulta mejor que tratar de cortarlos de una manera impaciente.

SANO CONSEJO
“Lo que ya no tiene remedio, remediado está”. Este proverbio árabe tiene una interpretación que encierra mucha sabiduría. Y así es: un problema que no tiene solución, ya no es problema.
A veces pretendemos que las cosas sean de otra manera, cuando ya no pueden ser. En esos casos, conviene relajarse.

Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA

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