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Viernes 30 de Diciembre de 2011 - 10:06 AM

A propósito del año que comienza

Antes de terminar el año, cierre los ojos y pídale a Dios para que el 2012 que entra lo tenga a usted, de manera exacta, en el lugar en donde deba estar. Permita que la presencia del Altísimo inunde sus huesos y, algo mejor, déjese llevar por Él.
Archivo / Vanguardia Liberal
A propósito del año que comienza
(Foto: Archivo / Vanguardia Liberal)

Ese ejercicio le permitirá disfrutar sus jornadas en calma y, tal vez lo más importante, hará que su estado de ánimo mejore.

Jamás debe olvidar las posibilidades infinitas que resultan de su fe. Utilice las gracias que ha recibido y páselas con el amor que le corresponde.

Si debe continuar en el mismo puesto de trabajo, dé lo mejor de usted en ese cargo. Y si, por el contrario, un nuevo reto laboral llega a su vida, asúmalo con tesón y esfuerzo.

Si por esas cosas de la vida alguna situación adversa lo toca, enfréntela con dignidad y decoro. Y si, en cambio, durante el 2012 una lluvia de bendiciones y prosperidad lo bañan, dedíquese a disfrútelas con prudencia.

No olvide confiar en el Ser Supremo. La confianza en Dios es fundamental para mirar hacia el frente, más allá del momento que deba vivir. Cuando los vientos son contrarios, Él comanda su barco; y cuando lo que llega a su vida es una borrasca de felicidad, Él le enseña a dosificarse.

Alguien preguntará: ¿qué pasa cuando se va de fracaso en fracaso y la fe se vulnera?

Los fracasos le hacen descubrir lo que no le conviene para evitarlo, y esas experiencias amargas le enseñan qué clase de errores debe evitar para el futuro.
Sus caídas y debilidades le hacen caminar con la cabeza baja; pero todavía puede levantarla para pensar
en las oportunidades que aún le esperan durante lo que le resta de vida.

¿Perdió la fe?

Mire hacia el cielo porque ese es el techo de su mundo y, a la vez, es al sitio donde podrá dirigir su mirada cuando todo parezca perdido. Un solo destello que aprecie arriba le permitirá entender la maravilla de estar vivo y la importancia de seguir creciendo.

AME SU TRABAJO
Ame a su trabajo, no porque sea lo único que tenga, sino porque le permite vivir con dignidad. Además, recuerde que sin él, no podría enfrentarse al mundo que le rodea; ni podría resolver los pequeños o los grandes problemas que le plantea la cotidianidad.

Analice y verá que de su esfuerzo dependen muchas cosas: "si no trabaja, no gana".

Su labor es un medio para que resuelva sus situaciones. Su trabajo, además, tiene otras dimensiones, tal vez mucho más importantes. Él contribuye a construir el mundo de hoy y el de mañana. Y cuando se habla del mañana, no se hace referencia a un futuro lejano, sino al ahora que se acerca a pasos agigantados, tal como lo hace este 2012 que se avecina.

El mañana no sólo será el mundo de sus hijos; también lo verá usted mismo, porque lo está haciendo con sus manos, con su sudor, con sus desvelos y con todas las fuerzas de su cuerpo y de su espíritu.

Él será esa bomba de oxígeno que le permitirá continuar en su diario trasegar.

Trabaje con energía, con entusiasmo y con esta fe que lo sostiene a usted y que nos sostiene a todos. Entonces nuestra casa, nuestro vecindario, nuestra ciudad
y nuestro país crecerán y seremos más fuertes.

Con su trabajo sabremos que habrá pan, que vendrán los proyectos y que conseguiremos techo y abrigo.

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