Espiritualidad
Jueves 12 de enero de 2012 - 12:00 AM

Nadie pierde, todos ganan

Cada día que pasa se pierden más los valores. Y aunque ellos deberían ser parte de nuestra identidad, de manera errada muchos los ven como obstáculos para enriquecerse, para avanzar e incluso para amar. Hoy, la Página Espiritualidad lo invita a actuar guiado por valores, entre otras cosas, porque con ellos nadie pierde... ¡todos ganan!

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Publicado por: Euclides Ardila Rueda

¿Qué tan legal es con los demás? ¿qué tanto valor tiene su palabra? ¿acostumbra a ser amable? ¿es tolerante con la gente? ¿es fiel, no sólo con su pareja, sino con sus amigos o empresas de trabajo?
Las anteriores no son preguntas aisladas, tienen un fin: medir su forma de ser y de comportarse. De paso, tales cuestionamientos quieren reforzar y recordar cuáles son los valores que usted aún conserva.
¡Y a menos que no quiera ser un individuo correcto, le convendría hacerse este autoexamen!
El respeto, la honestidad, la responsabilidad y el manejo correcto del dinero son valores que se han venido perdiendo.
En la política, por citar un ejemplo cotidiano, se volvió costumbre ‘ser ventajoso’. Incluso el famoso ‘CVY’ -Cómo Voy Yo- es tan popular que, incluso, alguien planteó la posibilidad de legalizar esta figura en los contratos estatales. ¡Qué tal!
¿A qué viene el tema?
Tal vez le suene algo ‘tonto’, pero existe la necesidad de preservar determinados valores humanos y éticos y, sobre todo, de transmitírselos con convicción y firmeza a las nuevas generaciones.
Un  valor es algo más que un precepto filosófico o moral, incluso no se queda en un enunciado académico. Tener valores es asumir una conducta; es una reflexión de vida.
Los valores no son sólo cosas que debemos esperar de los demás, también los debemos vivir para ser dignos de confianza y para crecer de una manera espiritual.
Por ejemplo: la sinceridad es un valor que caracteriza a las personas por su actitud congruente, que se mantiene en todo momento y que está basada en la veracidad de las palabras y acciones. Si la gente cree en su testimonio, usted es un hombre o una mujer de valor.
Hablemos del respeto. Cuando usted trata a la gente, sin importar que tenga o no plata, que sea fea o bonita, debe hacerlo con cortesía porque así reina un ambiente cordial y amable. Si trata a alguien “a las patadas”, adivine cómo le va a responder.
Ahora bien, muchos predican los valores, pero no los aplican. Ahí están los que sienten que son muy éticos pero, al final, siempre adoptan una “doble moral”.
Los valores representan aquello por lo que merece la pena luchar, así nos tilden de ‘moralistas’, ‘aburridos’ o ‘pasados de moda’. Ellos se pueden asemejar a las brújulas, las cuales nos conducen por el camino correcto.
En cambio, si usted no tiene  valores está a merced de los vientos, no tiene puntos de referencia y, por supuesto, resultará perdido.
Y algo valioso: el hecho de asumir la vida con valores resulta benéfico no sólo para usted, sino para todos lo que le rodean y para la misma humanidad.
Al tiempo, los valores nos invitan a ver la vida de una manera sencilla, sin arrogancia y con transparencia; entre otras cosas, porque en la sencillez de la labor diaria y en aquellos detalles del día que parecen monótonos, se puede descubrir el secreto de la grandeza.

Línea de tiempo

Peligrosa transformación

1900-1930
El pudor, el respeto así como los valores espirituales, eran innegociables. La palabra del hombre tenía más precio que un cheque o un contrato legal.

1930-1960
La solidaridad se convierte en un ‘valor agregado’. La gente comprende la importancia de conjugar el verbo “servir”; pero algunos lo hacen sólo para sacarle partido.

1960-1990
La rebeldía de algunos ‘disparó’ antivalores como la falta de respeto y la grosería. Ciertas personas, de manera errada, vieron en la libertad y en la llamada “irreverencia” a un ‘degeneramiento’ de los valores.

1990-2012
De manera extraña, ser legal, fiel, honesto o incluso ayudar a los demás, para muchos, es “ser bobos”. Este nuevo concepto le está haciendo mucho daño a la sociedad.


“Top 10 Espiritual”
1 Amor: Sentimiento de afecto profundo hacia una persona, animal, cosa o actividad.
2 Respeto: Hacer de las relaciones interpersonales una verdadera expresión positiva de humanismo.
3 Honestidad: Se basa en el respeto. Es saber valorar lo que me corresponde y lo que es de otros.
4 Responsabilidad: Capacidad que tiene el ser humano para cumplir sus obligaciones y para hacer o decidir algo.
5 Solidaridad: Es estar atento al otro, estar abierto a ayudar y acoger al prójimo cada vez que él lo necesite.
6 Creatividad: Es la facultad de crear, de proponer y de llegar a conclusiones nuevas para resolver situaciones de forma original.
7 Autoestima: Se basa en la confianza que puede tener una persona sobre sus capacidades. Ésta permite superar los momentos difíciles.
8 Alegría: Sentimiento que da ‘condimento’ a la vida y permite ver las situaciones y el entorno de una forma maravillosa.
9 Ternura: Se refleja en pequeños detalles que producen alegría en otras personas como una mirada, una sonrisa, un gesto, una palabra…
10 Tolerancia: Es la aceptación hacia la diferencia, como una disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar distinta a la propia.

¡ESTAREMOS A PRUEBA!
¿Ha observado que el panorama suele verse más negro poco antes de ocurrir un viraje positivo?
El hombre de negocios afirma que justo antes de hacer su fortuna, estaba a punto de claudicar. Le llegaba el agua al cuello, cuando de repente todo empezó a cambiar.
A punto de renunciar, se mantuvo firme y con lo necesario para dar a su trayectoria un giro de 180 grados y cosechar los frutos.
En el acto de dar a luz, este principio entra en acción. Justo antes del gran milagro de la vida, la resistencia de la futura madre es sometida a una prueba de fuego, por medio de intensos dolores.
Algunas situaciones traen su carácter traumático. En efecto, la creación parece someternos a prueba todo el tiempo, para ver si en verdad tomamos en serio nuestras metas.
Generalmente estaremos a prueba, en alguna forma, antes de recibir algo valioso.
Si enfrentamos las dificultades conscientes de que son parte del proceso de lograr el éxito, en primer lugar no seremos desertores; y en segundo, obtendremos lo que queremos de la vida.

Reflexione sobre...
La verdadera medida de la grandeza de un hombre radica en la forma como trata a quien no puede beneficiarlo en nada. Échele cabeza y pregúntese: ¿qué tan grande es usted?

Publicado por: Euclides Ardila Rueda

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