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Viernes 23 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

Medicinas para el alma

Los medicamentos son sustancias empleadas para curar. Sin embargo, si no se tiene fe en esas pastillas, ellas no funcionan del todo. Debemos neutralizar nuestros temores, confiando en lo que nos dice el doctor, pero sin olvidar que Dios nunca nos falla.

Cuando le duele la cabeza a usted se le desnivela su cuerpo físico. En ese caso, la medicina puede ayudarle en el tema de la dolencia que padezca; sin embargo, la pastilla que se tome jamás le resuelve el asunto del desequilibrio.
¿Cómo se cura de eso?
A través la ‘medicina’ del espíritu.
Aunque no lo crea, el acercamiento con la paz que le produce la palabra de Dios, la energía que se lee en los mensajes positivos y hasta el mismo contacto con la naturaleza hacen que su alma vuelva al cuerpo.
Una encuesta, realizada por varios estudiantes de Filosofía de la Universidad Nacional, reveló que solo ocho de cada cien colombianos tienen sus vidas equilibradas.
De manera paradójica, entre los ocho que identificó el sondeo, no todos tienen resuelto el tema económico. A pesar de los dolores de cabeza que les trae el no saber cómo pagar sus deudas, ellos ‘se dan el lujo’ de decir que viven en armonía.
¿Cómo lo logran?
Tienen fe, ven el lado positivo de los problemas, leen las Sagradas Escrituras, se comportan de una manera sana y, lo mejor, tienen la buena costumbre de enriquecer su espíritu alimentando su alma con esperanzadores mensajes.
Mientras tanto, a los 92 colombianos restantes el tema de acercarse a Dios, si bien les suena, no les interesa del todo. Es decir, no tienen la suficiente fe como para dejarse tomar en sus manos.
Así las cosas, no les queda otra alternativa que hacer ‘malabares’ para afrontar las peripecias que les traen problemas típicos como: la falta de empleo, los quebrantos de salud, el desamor, en fin...
Quienes hacen parte de ese 92% viven sumergidos, con relativa frecuencia, en el desánimo. Muchos se enfrentan a los constantes bajonazos que el entorno les trae.
Ellos no creen tanto en el valor espiritual de las cosas. Viven renegando de su mala suerte pero, de manera irónica, se la pasan corriendo y girando contra el viento para esquivar las vicisitudes que los agobian.
Están desequilibrados en casi todos los escenarios: mantienen sus relaciones sentimentales enredadas por culpa de los mil amores que se inventan; siempre dan brincos, solo para tapar sus errores; se la pasan con la salud ‘pendiendo de un hilo’, por no vivir de una manera sana y tranquila; y aunque viven renegando de sus trabajos, no hacen algo para buscar mejores condiciones salariales
¿Quién puede cumplir con las exigencias de la vida con tantos problemas que nos agobian?
Dios nos enseña que los problemas son para enfrentarlos, no para escapar de ellos. Sin embargo, tampoco hay que generar espacios propicios para que las angustias lleguen a nuestros mundos.
Si no tiene plata, no gaste más de lo que gana; si ama a su pareja, no busque en otras lo que ya tiene; si es buen trabajador, esté tranquilo y sepa que la vida profesional le sonreirá tarde o temprano.
Los frondosos bosques, el agua del mar y los picos de los nevados afrontan las inclemencias y las variaciones del clima y, aún así, siguen ahí, regalándonos sus bellezas.
Es hora de imprimirle un poco de disciplina a su vida y, además, es tiempo de acercarse a Dios. Hágalo y encontrará una vida más reconfortante.

Nadie va al río temprano en la mañana y trae agua sucia.
Al levantarse cada día, haga que su vida sea limpia, calmada y clara, como el agua fresca de la mañana. Que la Gracia Dios apoye, sostenga y calme todas sus necesidades. Y si siente que no lo puede hacer, ore por tales bendiciones.

¡Expréselos!
No guarde los buenos pensamientos y sentimientos de admiración y de amor solo para usted; ¡expréselos!, en muchas ocasiones quienes están a su alrededor necesitan saber de ellos.

Ejercicio
Dicen que el ser humano apenas utiliza una sexta parte de la capacidad pulmonar. ¡Lástima! porque respirar aire puro oxigena no sólo el organismo, sino el estado de ánimo.
Le proponemos el siguiente ejercicio, el cual puede llegar a ser una buena medicina:
Inhale todo el aire que pueda, hasta llegar a los pulmones; mantenga el aire mientras cuenta mentalmente hasta cuatro; y, en tiempo similar, exhale. Repita este ejercicio diez veces durante la mañana y otras diez por la noche.
No quiere decir que con eso se le acaben los problemas, pero le garantizamos que se sentirá bien.
Es lógico, ‘tendrá más de un respiro’.

Si quiere encontrar un poco de paz, observe el vuelo de un ave, el crecimiento de una flor, la sonrisa de un bebé, el movimiento de los astros y la ternura de un delfín. En todos ellos se expresa la perfección de Dios y eso le enriquece el alma.

Cada cual vive en el mundo que es capaz de imaginar: algunos buscan un ambiente que va hacia la destrucción; otros, en cambio, escogen la prosperidad; y no faltan quienes eligen el mundo de la resginación.
 ¿En cuál vive usted?

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