Jueves 23 de Mayo de 2013
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Espiritualidad
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Jueves 02 de Agosto de 2012 - 12:01 AM

Usted no es imprescindible y pero sí puede ser inolvidable

Hay quienes tienen brillos especiales. Y esas chispas no son más que los deseos de ser mejor persona, de ayudar a quien nos pide una mano y jamás hacerle daño a nadie. ¡Claro! los que brillan no son los que más alumbran, sino los que siempre tienen energía para ayudar.

Le convendría tener presente que no es imprescindible ni en su comunidad ni en su trabajo ni en su casa; ni mucho menos entre su grupo de amigos. Por más que esta verdad le desagrade, debe comprender que el mundo sigue su camino... ‘con’ o ‘sin’ su presencia.
Usted es el único que se queda anquilosado en este viejo cuento de ser indispensable para todo. A veces en su oficina, en sus relaciones sentimentales o en sus rutinas diarias usted se cree el cuento de que si hace falta, el resto de la gente se irá al abismo.
¡Qué va!
Así no funciona la ‘ley de la gravedad’.
Es errático creer que el planeta gira a su alrededor y que quienes están a su lado no podrían vivir sin usted.
Este es un tema sencillo de explicar, pero algo difícil de asimilar. Sin embargo, en casi todos los cementerios del mundo hay lápidas que dan cuenta de personas que yacen allí y que, durante toda la vida, se creyeron imprescindibles.
Suena duro leer esto, pero es la cruda verdad. Y si no lo cree, hable con pensionados o con quienes han llegado a la tercera edad; ellos, con la placidez que les ofrece la experiencia, dan fe del mensaje que hoy plasmamos en letras de molde. Así las cosas, es hora de dejar de creerse esencial o fundamental.
Hasta aquí llega la primera parte del título de esta página.
¡Ahora viene lo bueno!
Si bien usted no es imprescindible, sí puede ser inolvidable. He ahí la gran diferencia y, sobre todo, la clave a la hora de trascender.
Es cierto que el tiempo no se detiene cuando alguien se va; pero también es verdad que algunas personas realmente plasman huellas imborrables en nuestros corazones.
¡La ecuación de la vida es así!
En las compañías, en las relaciones amorosas y en general en todas las situaciones, quienes hacen la diferencia son aquellos que saben quedar grabados en la mente y en el alma del resto de la humanidad.
Se vuelven inolvidables por el cariño con el que hacen las cosas, por el esmero que tienen, por la fidelidad que demuestran, por la simpatía que irradian y, sobre todo, por el gran servicio que prestan.
Cuando usted es inolvidable, quien está a su lado tiene la certeza absoluta de que siempre le aportará su toque mágico.
Ojo: para ser inolvidable no es preciso hacer nada del otro mundo ni ser un genio raro o ser un habilidoso; solo basta con ser auténtico, ser un arco iris para los demás y, en síntesis, tener el don sagrado de ser buena gente.
Un empleado, por ejemplo, es inolvidable cuando los demás compañeros lo extrañan cuando sale de vacaciones; no porque se les recargue el trabajo a ellos, sino porque echan de menos ese toque mágico del que hablamos.
Con un cálido apretón de manos, con un gesto de bondad, con un abrazo entrañable o con el solo hecho de saber escuchar se puede lograr que alguien se convierta en inolvidable.
Este es un asunto del espíritu. Se puede ser el gerente de una empresa o el lustrabotas más sencillo; pero si se lo propone, pasará a la historia como ese ser que dejó una huella indeleble en los demás.
Por último, recuerde que nada dura por siempre. Sin embargo, hay quienes son lo suficientemente valiosos como para durar en la memoria de todos.

BELLA HISTORIA
En el cuerno de un toro se posó un mosco. Luego de permanecer allí largo rato, al retomar su vuelo preguntó al animal si se alegraba de que por fin se marchase. Y el toro le respondió:
- “Ni supe que había venido; tampoco noté cuando se fue”.
Moraleja: Pasar por el mundo sin darle nada a la vida es ser insignificante.

Medir las palabras no es necesariamente endulzar su expresión, sino haber previsto y aceptado las consecuencias de ellas.

Reflexión
¿Qué será lo que Dios quiere de mí?
¿Acaso desea grandes sacrificios?
¡No! Lo que Él pretende es que yo respete los derechos de los demás, que sea misericordioso con todos y que me conserve siempre humilde.

Siembre una buena semilla, deje un buen recuerdo y una agradable imagen en todo aquel que llegue a su vida.
No importa quién sea usted ni quién esté a su lado; procure que todo lo bueno que usted haga sea inolvidable.

PARA ANALIZAR
Más moscas se cazan con una gota de miel, que con un tonel de hiel. Recuerde que con la amabilidad se consiguen más amistades que con la excesiva
seriedad.

Publicada por
EUCLIDES ARDILA RUEDA
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