Espiritualidad
Miércoles 12 de septiembre de 2012 - 12:00 AM

Hablemos de nuestra pinta

Vivimos pendientes de la ‘pinta’ que vamos a lucir.

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Publicado por: euclides ardila rueda

 Combinamos los colores de las camisas, seleccionamos los accesorios,  seguimos las tendencias, en fin… Siempre hacemos todo lo posible para vernos de la mejor manera posible.
¡Eso está bien! Lo que sí se podría debatir es el hecho de que, no nos detenemos a pensar que lo más importante es que nuestros vestidos sean inmaculados y, sobre todo, que no tengan arrugas.
Y aunque esta no es una página de modas, los sastres sostienen que los ‘acabados’ son más importantes que los mismos diseños. Por ejemplo: la huella que queda en un traje cuando una aguja enhebrada lo cose, tiene que ser recta y debe tener un estilo acorde con el trazado.
También es cierto que, por más que intentamos y más allá de las medidas que tengamos, las ‘pintas’ no nos quedan tan bien como quisiéramos. En algunos casos, esa sensación de estar mal vestidos es casi que permanente.
¿A qué viene todo este asunto?
A que la ‘costura’ de nuestra vida también debería ser así: impoluta. Y, además, debe ser bella y agradable ante los demás y ante nosotros mismos.
Usted no puede vivir pensando que la vida lo hace ver ‘mal trajeado’.
¡Ni más faltaba!
De igual forma, hay que tener en cuenta que de nada sirve el traje bonito, si la esencia está “desvencijada”.
Usted puede ser vanidoso, pero recuerde que siempre valdrá mucho más que un traje.
El tema tampoco es para desesperarse por la forma cómo vestimos. De por sí ya tenemos suficientes problemas como para armarnos un lío con el tema de la vanidad.
¡No enredemos la pita!
Dejemos la bobada y mejor dediquémonos a cortar esas cosas que no nos dejan ser feliz y que, en cambio, nos hacen ver mal.
Recordemos a esa tenacilla, esa especie de alicate o pinza que se usamos para arreglarnos las uñas y que tienen un encanto especial. Ese instrumento, además de cortar lo que nos sobra, nos hace sentirnos limpios y pulcros.
Alejemos de nuestro cuerpo y de nuestra mente todas esas ‘pendejadas’ que están de más.
El mensaje de hoy solo quiere que recordemos la estética del alma. Además, que tengamos presente que así los hábitos no nos conviertan en monjes, sí es preciso sentirnos bien.

Publicado por: euclides ardila rueda

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