Espiritualidad
Jueves 13 de septiembre de 2012 - 12:00 AM

Liturgia de la vida

Usted debe reconocer que son más los bienes que disfruta, que los males que lo afligen. En lugar de dramatizar sus problemas, aproveche sus grandes dones para salir adelante.

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Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA

El título de esta página le puede sonar un tanto religioso; la verdad es que asignarle un orden a su mundo puede ser algo acartonado.
 Sin embargo, esa no es la idea.
¡Ni más faltaba!
Lo que pretendemos señalar es que para practicar la llamada liturgia de la vida, debe ofrecerle cada día a Dios; no haga nada, si antes no invoca su Bendición.
¡Claro! no pretendemos que se la pase persignándose a toda hora, rezando 10 o 20 plegarias; ni mucho menos que se quede ‘meditando’ en prácticas que distan del mundo real.
Solo le pedimos que se llene de fe, que se levante de esa silla que lo tiene atornillado y que se anime, de una vez por todas, a vivir de verdad.
Ha de saber que todo es acción: desde la construcción de un moderno edificio hasta la simple tarea de lavarse los dientes implica tomar la decisión de moverse.
Nada, absolutamente nada, llega pensando solamente. Hay que ejecutar las tesis, porque las palabras que no cuadran con los hechos carecen de importancia.
Mejor dicho, si todos los triunfos nacen cuando usted se atreve a comenzar, ¿cuándo va a ‘prender motores’ para arrancar?
Ahora bien, el camino a seguir no siempre será en línea recta. ¡No hay que ser tan radical! Las flechas de su vida también tienen curvas que, en ocasiones, le permiten aprovechar  lo que el destino le depara.
Ojo: algunos atajos son buenos para ganar terreno; pero también ciertos caminos son precisos de recorrer.
Por ejemplo: no todo es color de rosa.
Es normal que a buenos tiempos les sigan temporadas malas; y después de los difíciles momentos surgen otros despejados.
Lo que pasa es que, de manera desafortunada, usted no siempre está preparado para asumir estos inesperados cambios.
Por eso, quedarse sin trabajo lo deja fuera de base; también le resulta difícil acabar con una relación sentimental; e incluso jamás está preparado para la muerte de sus  familiares, ni mucho menos para la suya.
También por eso cuando se le presenta un problema “se vuelve un ocho”.
Tenga presente que con la venia de Dios, ante cualquier dificultad, usted tiene una ventana que, aunque pareciera cerrada, está abierta a su forma de actuar.
Pase por dicha ventana de fe tras cualquier vicisitud. No se quede esperando que la respuesta a su problema llegue ‘como caída del cielo’.
Rompa con las programaciones y los hábitos que le hacen daño. No se trata de rasgarse las vestiduras, ni de rebelarse contra el mundo; es cuestión de desistir de esos viejos esquemas que no lo dejan avanzar.
¿Su mundo es una desgracia o es una maravilla? ¿Solo ve problemas o encuentra en ellos oportunidades para crecer? Estas preguntas son indicadores de cómo ve usted su entorno. ¡Respóndalas y haga una autoevaluación!

Si consigue actuar en la semilla cambiará el árbol, aunque no toque sus hojas. Es como actuar en el fondo del océano, para que se produzcan efectos en las olas de la superficie. ¡Así funciona la fe!

Nuestra carga
La cruz, con sus dos maderos, nos enseña quiénes somos y cuál es nuestra dignidad.
El madero horizontal es el mismo que soportó los brazos abiertos del Señor y el que nos invita a amar a nuestros hermanos como a nosotros mismos.
Y el madero vertical nos responde cuál es nuestro destino eterno.
La cruz es un signo de reconciliación con Dios, con la vida, con el amor, con los humanos y con un mundo marcado por el estrés y por los problemas económicos.

¡Sánese! Quien tiene una mente positiva, permanece inmune a la enfermedad. Actúe y no se deje vencer por los quebrantos.

SOBRE EL ALMA
Dicen que el cuerpo humano es solo una apariencia que oculta su realidad. Y esa realidad es el alma; la materia luminosa que nadie ve, pero todos sienten.

Con la fe, usted se siente invencible, es capaz de hacerlo todo. Con ella usted encuentra esa fuente inagotable de energía en lo más profundo de su conciencia.

ÚTILES
Nos conviene hacer nuestra propia lista de acciones para enriquecer la vida. Hablamos de tres cosas esenciales que siempre deben estar en sus mochilas: libros buenos para leer, confianza en sí mismo y, sobre todo, fe en Dios.

El vecindario
¡No! no es que Dios se haya ido a vivir a otro barrio; Él tampoco se alejó de nosotros. Lo que ocurre es que algunos se la pasan cambiando de ‘vecindario’, pensando que Él solo vive en el confort.

Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA

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